FLORES Y FRUTOS

Los motivos florales y frutales forman parte de la iconografía del Banco de España desde su fundación, en 1782. Símbolos como la cornucopia o cuerno de la abundancia, que desde tiempos remotos auspician la prosperidad y celebran la generosidad, no solo están presentes en la decoración de billetes, acciones y documentos administrativos, también se repiten en las decoraciones escultóricas de fachadas e interiores de sus propios edificios y en las vidrieras que cubren algunos de los espacios del Banco.

Estos motivos inspiran además muchas de las piezas de la Colección Banco de España, , desde tapices, alfombras y porcelanas a pinturas, fotografías y esculturas contemporáneas. Y este es también el tema que protagoniza una de sus obras maestras, Pomona y Vertumno (1626), de Juan Van der Hamen, una completa alegoría de la magnanimidad de la naturaleza, punto de partida de la exposición Flores y frutos, que analiza, sin intención exhaustiva, de qué modos han permanecido o se han alterado en el tiempo la representación del bodegón o la naturaleza muerta.

En las primeras décadas del siglo XVII, frutos, flores y otros objetos inanimados aparecen liberados de su función ancilar de las escenas narrativas. Desde entonces, tratan de alegorizar los aspectos más nucleares de la vida y de la muerte. Desde que se forjaran, estos géneros pictóricos fueron el "hermano pobre" en la familia de las grandes clasificaciones académicas. En el polo opuesto de lo histórico, lo mitológico y lo religioso, eran un arte "de lo pequeño", una mirada a lo insignificante, que acabará cobrando tintes revolucionarios para la historia, como demuestra su recuperación por parte del arte moderno y contemporáneo.

Si en la muestra 2328 Reales de vellón, con la que inauguramos en 2021 la sala de exposiciones de Cibeles, la figura humana, a través del retrato y lo que conlleva de narrativo, único o excepcional, constituía el elemento central del relato expositivo, ahora, estos temas se desplazan para dar paso a la naturaleza, a lo aparentemente intrascendente, a lo anónimo y lo frágil.

La muestra reúne cerca de cincuenta obras de más de una treintena de artistas y es un viaje desde los orígenes de estos géneros, en el Barroco, hasta el momento actual, y constituye una oportunidad única de acercarse a los fondos contemporáneos de la Colección Banco de España en un sugerente recorrido a través de diversos medios artísticos: pintura, dibujo, escultura, fotografía, tapices y otros objetos de artes decorativas.

La exposición se compone de cinco secciones:

Flores y frutos para pensar la imagen: bodegones inimaginables

La combinación de obras del pasado con otras más recientes es lo que singulariza esta exposición, que trata de indagar de qué modos ha permanecido y se ha transformado el género del bodegón. En ese sentido, este primer conjunto de obras contemporáneas nos permite pensar en esa relación que los tratadistas barrocos ya establecían entre la representación de frutos y flores y el estatuto de la imagen: nociones como el debate entre copia y original, el trampantojo o la compleja relación entre realidad y representación, incluso lo que hoy se conoce como apropiacionismo.

En esta sección, asistimos a las transformaciones del género en obras relacionadas con el ámbito de la fotografía, el medio por excelencia de la fugacidad. Se trata de bodegones que, en muchos casos, serían inconcebibles como tales para la mentalidad del siglo XVII, momento en que se fraguó este género, pero que, en puridad, sí lo son, si bien muestran otro tiempo y otras preocupaciones. Los elementos que forman estas composiciones son diversos e inesperados y reflejan dinámicas de uso y desecho en las sociedades de consumo, recogen elementos provenientes de otras latitudes y enuncian sutiles giros temáticos que actualizan el género, llevándolo hacia nuevos territorios.

El bodegón: academia y vanguardia

El nacimiento del bodegón se basa en la concepción extremadamente realista de la pintura que surge en el Barroco. Por eso, sorprende que este género reaparezca con fuerza durante el siglo XX, precisamente cuando la imitación verista del natural se ha resquebrajado. Sin embargo, el desarrollo de las vanguardias y sus réplicas no es ajeno a un género que precisamente se recupera por su consideración histórica de menor. Hay en numerosos artistas, desde el impresionismo a la abstracción, un acentuado interés por unos motivos que, por ser más descriptivos que narrativos, les abren la senda de experimentaciones formales radicales, algo especialmente visible en los herederos de la Escuela de París. Por otro lado, otro grupo de creadores ve en este género un modo de hacer pervivir la emulación realista de la naturaleza en un sentido más tradicional; de este modo sirve a la generación de los llamados “realistas de Madrid” para poner en marcha una suerte de nuevo academicismo. Tanto la idea de ruptura radical de que se revistieron las vanguardias como esa línea más continuista comparten el influjo declarada de los maestros del pasado, muy en particular del Barroco español. Los juegos especulares y transparencias, la observación obsesiva de las formas naturales y las reflexiones sobre la fugacidad y la inmanencia de todo lo viviente son elementos que permean en estas obras.

El Barroco: florecimiento y fructificación

Pomona y Vertumno, de Van der Hamen, obra capital de su producción, constituye el núcleo central de esta exposición, junto con su pendant, cedido por el Museo del Prado, Ofrenda a FloraAbre en nueva ventana, compuesta de modo análogo, aunque en disposición simétrica especular. Probablemente, ambas obras colgaron, junto a otras presentes en la muestra, en las paredes del palacio de Jean de Croy, personaje clave en la corte española del momento. Las recepciones en su residencia buscaban alentar la lealtad de las élites flamencas al nuevo rey de España, Felipe IV, con un alarde de hospitalidad hacia los ilustres viajeros que pasaban por Madrid. De este modo, el bodegón contribuyó a la creación de una cultura aristocrática urbana distinta en el Madrid del siglo XVII; por una parte, creando una ficción de abundancia que maquillaba las realidades económicas de la capital y, por otra, demostrando la prosperidad de la que los flamencos, como Jean de Croy, seguirían disfrutando bajo el nuevo orden político.

No obstante, el auge del bodegón y la representación de flores en el Barroco no impidió que mantuvieran una reputación baja dentro de las categorías académicas, ya que no se consideraba ni tan complejo técnicamente como el retrato ni tan elevado moralmente como la pintura religiosa o la histórica; todo ello, a pesar de que los artistas supieron ocultar tras esas flores y frutos  poderosas metáforas de carácter filosófico o especulativo, así como reflexiones sobre conceptos como la hospitalidad, el misticismo y la fragilidad.

Gabinete botánico I: flores de otro mundo

En la Edad Moderna, precisamente cuando se desarrollaba el género del bodegón, las expediciones coloniales y el encuentro con nuevas especies potenciaron simbiosis entre lo científico y lo artístico, tales como el registro visual y clasificación de plantas, flores y frutos. Estas disciplinas, desarrolladas desde las poderosas metrópolis europeas, han dejado su poso en los discursos de numerosos artistas que, en las últimas décadas, han lanzado una mirada decolonial hacia aquellas prácticas cuyas rémoras se sienten en la actualidad.

Entre la crítica a lo exotizante y la recuperación de esa mentalidad taxonómica con fines diversos, esta sección reúne a una serie de creadores que se adhieren a esas miradas a las dinámicas de desigualdad y abuso nacidas en aquel periodo colonial, y nos invitan también a replantearnos las fronteras entre disciplinas y la relación de estas con el poder. Las plantas y flores, las semillas y frutos, sirven a menudo como metáfora de los seres humanos: entre las hojas que forman este raro gabinete botánico se despliegan sugerentes reflexiones en torno a migraciones forzadas y contra toda voluntad, comunidades en riesgo de desaparición o formas de vivir y convivir con la naturaleza resistentes a la explotación masiva de los recursos y sus consecuencias.

Gabinete botánico II: mirar sin oler

Los géneros abordados en esta exposición ponen sobre la mesa aspectos relacionados con la percepción humana, la ilusión y la representación de la realidad. La escenificación y la artificialidad son, desde su inicio, elementos centrales del bodegón. Así, esta última sección se adentra en el papel artificioso de la fotografía, en cómo este medio revivifica el componente de puesta en escena que contenía el bodegón pictórico tradicional.

Nos encontramos en el momento de la llamada postfotografía, cuando la imagen tradicional se ha convertido en otra cosa, es decir, en un instrumento que cuestiona su propia veracidad, en un elemento de producción y consumo masivo gracias a su desarrollo digital, en un gran interrogante acerca de las implicaciones de nuestra relación con la realidad y su imagen. Las representaciones florales disponen de una importante presencia en este nuevo contexto fotográfico y sociológico en el que la realidad y sus simulacros deben ser interpelados, acaso por el peso que estas representaciones tienen ya en la historia de nuestra mirada. En la obra de estos artistas se suscitan aspectos como la relación entre la fotografía, la verdad y la verosimilitud o el debate entre la naturaleza y el artificio en una sociedad que se muestra devota de lo biológico al tiempo que lo destruye.

La exposición está dedicada a José María Viñuela, conservador del Banco de España entre 1982 y 2015, fallecido el pasado mes de junio. Muchas de las obras que se presentan en la muestra se incorporaron a los fondos artísticos de la institución gracias a su conocimiento, curiosidad y sensibilidad hacia el arte de nuestro tiempo.

Flores y frutos. Colección Banco de España se inaugura el 25 de octubre y se prolongará hasta el 25 de febrero de 2023. Podrá visitarse de martes a sábado, de 11h a 14h y de 16h a 20h. Entrada gratuita previa reserva de invitacionesAbre en nueva ventana. Se organizarán visitas comentadas los miércoles de 18h a 19h y los sábados de 11h a 12h, así como visitas para grupos familiares los sábados de 12:15h a 13:15h.

 

Artistas: Paula Anta, Juan de Arellano, Alberto Baraya, Giovanni Battista Crescenzi, Lothar Baumgarten, Francisco Bores, Hannah Collins, Gabriel de la Corte, Pancho Cossío, Hans-Peter Feldman, Joan Fontcuberta, Sandra Gamarra, João Maria y Pedro Gusmão y Paiva, Federico Guzmán, Sheroanawe Hakihiiwe, Joan Hernández Pijuán, Fritzia Irízar, Carmen Laffón, María Loboda, Francisco López Hernández, Linarejos Moreno, Vik Muniz, Antoni Muntadas, Gerard Peemans, Gonzalo Puch, Xavier Ribas, Antonio Saura, Wolfgang Tillmans, Miguel Ángel Tornero, Juan van der Hamen y León, Rafael Zabaleta