Theobroma cacao

Theobroma cacao

  • 2000
  • Acuarela sobre papel
  • 243 x 122 cm
  • Cat. D_290
  • Adquirida en 2001
Por:
Isabel Tejeda

Federico Guzmán se considera a sí mismo, tanto como artista como ser humano, una extensión de la naturaleza, reflexión que vislumbra de manera evidente su producción de las últimas décadas.

En sus obras, experiencias vitales en lugares tan alejados como Sudamérica y el Sáhara Occidental se manifiestan de manera evidente. Podemos subrayar, especialmente por su buena representación en la colección, piezas que nacieron de sus vivencias en Colombia: una pintura que sigue los esquemas de la fotografía, Yagé (2000); un dibujo científico con tintes poscoloniales, Theobroma cacao (2000); el collage psicodélico La dueña de la yuca (2000); o Bacano (1998), dibujos y textos garabateados sobre un fondo con motivos que recuerdan a la selva y que hacen referencia a un lugar que para Guzmán estaba bacano, es decir, que era agradable.

La dueña de la yuca y Yagé pueden relacionarse con el ritual que se realiza en la tribu de los Mai Huna para pedir a los dioses una buena cosecha de yuca: el «dueño de la yuca» invita a vecinos, amigos y familiares a la cosecha de este tubérculo y se encarga de dirigir la cosecha y distribuirla; por su parte, la «dueña de la yuca», quien posee un papel parecido —si bien bajo la supervisión del marido—, actúa sobre las mujeres invitadas; y el consumo del yagé también forma parte de este rito. Para el cacao, presente en la pieza Theobroma cacao, Federico Guzmán huye de la representación del fruto, reduciéndolo a una mera hoja: el cacao forma parte de numerosos ritos religiosos, además de haberse usado como moneda y ser actualmente una gran fuente de riqueza del comercio de exportación.

En contraste, una obra más antigua, Blackboard jungle V, XI, I (1994), tiene relación con el uso de las pizarras, tan comunes en la obra de este artista por los años noventa: una pieza participativa, colaborativa, que invita a alumnos de secundaria a que plasmen frases, dibujos..., en definitiva, sus preocupaciones. Con el título hace referencia a una película de Richard Brooks realizada en 1955 que relata la historia de reinserción de alumnos violentos en un colegio público gracias a la mediación del profesor. La pieza se resuelve en una suerte de cartografía de las relaciones entre los alumnos de ese momento y lugar.

Comprometido tanto ecológica como socialmente, la pieza de la Colección Banco de España Sin título (2001) es una fotografía del dibujo de una planta hecho con espejos, en los que el artista se ve reflejado.

Isabel Tejeda

 
Por:
Roberto Díaz
Federico Guzmán
Sevilla 1964

Fue uno de los más jóvenes de la llamada «nueva figuración sevillana» que revolucionó el panorama artístico español a finales de los años ochenta. Una primera estancia en Nueva York y otra posterior en Colombia, entre 1997 y 2000, lo llevó a ser consciente de la importancia de la naturaleza y del contexto social en el que se inserta la producción del artista y a ratificar su idea de que el arte debe ser una herramienta para cambiar la sociedad y, por tanto, debe tener carácter público y colectivo. En sus dibujos, pinturas, esculturas, instalaciones y performances utiliza diversas técnicas y materiales, que hacen referencia al propio contenido de las obras. Materiales que el hombre ha transformado y que Guzmán los devuelve a la naturaleza, con motivos donde se entrecruzan elementos naturales (las plantas como leitmotiv persistente), la cultura y la intrahistoria, presentados con humor, optimismo e ironía mediante asociaciones insólitas y juegos de escala que remiten a la estética surrealista, con el objetivo de recuperar una convivencia armónica entre las personas y su entorno más cercano. Sus últimos proyectos tienen una estrecha vinculación con el Sáhara, a través de ART ifariti, Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental.

Su obra ha tenido una amplia cobertura en España, con exposiciones individuales en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla, 2001); la Fundació Antoni Tàpies (Barcelona 2001); la Fundación ”la Caixa” (Tarragona; 2003); el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (Badajoz, 2013); el Palacio de Cristal, Museo Reina Sofía (Madrid, 2016); y el Museo San Telmo (Donostia/San Sebastián, 2016). También ha participado en exposiciones colectivas como las celebradas en el Museé d’art moderne de la Ville de Paris (París, 2001); el Kunsthalle Bern (Berna, 2002); el Fridericianum Kunsthalle (Kassel, Alemania, 2003); o en la exposición «Speed I», en el Institut Valencià d’Art Modern (València, 2007). Su obra se ha mostrado en eventos internacionales como la Bienal de Sídney (1990), la Bienal de Johannesburgo (1995) y la Bienal de Estambul (1997). En 2018 el Institut Valencià d’Art Modern de Valencià inauguró una exposición individual titulada «Federico Guzmán. Al borde del mundo».

Roberto Díaz

 
«Insideout: Jardín del cambalache», Fundació Antoni Tápies (Barcelona, 2001). «Contemporary Art from Spain», European Central Bank (Fráncfort, 2001-2002).
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 2.