Actualizamos la sección de "Destacados de la Colección" con obras de Eva Lootz, Jesús Rafael Soto y Jonathan Monk
Dentro del apartado de Colección de la web contamos con una sección en la que periódicamente destacamos obras de nuestro fondo patrimonial. Con ello lo que queremos es no solo contribuir a dar a conocer algunas de las piezas más valiosas que la institución ha ido atesorando a lo largo de sus más de dos siglos de existencia, sino también poner de relieve la heterogeneidad de nuestra colección, conformada por más de 4.500 obras de épocas, estilos y formatos muy diversos.
En la última actualización de esta sección hemos seleccionados tres trabajos pertenecientes a nuestra sección contemporánea. Trabajos que nos muestran algunas de las principales preocupaciones que han marcado la creación artística de las últimas décadas. Se trata de la serie fotográfica Salinas de Torrevieja, de Eva Lootz (Viena, 1940), artista austriaca residente en España desde 1967, la imponente escultura Esfera Roja, del venezolano Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, 1923 - París, 2005) y This painting Should Be Installed by an Accountant, una suerte de "lienzo conceptual" del británico Jonathan Monk (Leicester, 1969).
Eva Lootz: Salinas de Torrevieja (1984)
La primera de ellas, Salinas de Torrevieja (1984), es un conjunto de fotografías de unas de las salinas más grandes de Europa, ubicada al sur de la provincia de Alicante, cuya explotación se remonta a la época romana, al siglo I a. C. Las imágenes —que Eva Lootz no presentó públicamente como proyecto hasta 2010, veintiséis años después de ser tomadas— se centran en los procesos de producción, transporte y almacenamiento de las ciento de miles de toneladas de sal que alberga este espacio. En su vocación documental reside, según Álvaro de los Ángeles, la cualidad radicalmente contemporánea de esta serie fotográfica, reflejo, por otra parte, de la relevancia que en la producción de esta artista ha tenido el trabajo en torno a los elementos de la tierra y sus propiedades.
Cabe recordar aquí que desde los inicios de la década de 1980, coincidiendo con la creación de esta serie, las cualidades físicas y los procesos de cambio de las "materias que hacen mundo" (mercurio, bronce, parafina, hielo seco, lacre, algodón, arena, sal...) se han convertido en un recurrente leitmotiv de su producción. La artista rastrea cómo su extracción, transformación y utilización son claves para entender la historia y evolución del género humano, poniendo de relieve la siempre conflictiva relación entre civilización y naturaleza. En el caso de Salinas de Torrevieja esa reflexión es indesligable de su investigación en torno al paso y la materialidad del tiempo, tanto del que marca la actividad humana (el tiempo de la producción industrial, el tiempo del arte...) como del que la transciende (el inabarcable tiempo de los ritmos y ciclos naturales). No es, por cierto, la única obra que tenemos de Eva Lootz, galardonada en 1994 con el Premio Nacional de Artes Plásticas, en nuestra Colección. También contamos con una de las esculturas en forma de copa doble que hizo a principios de la década de 1990 y que supuso la primera vez que esta artista abordaba la cuestión de lo femenino en su trabajo, tema que ha ido adquiriendo cada vez más peso en su trayectoria.
Jesús Rafael Soto: Esfera roja (1992)
La segunda de las obras que hemos seleccionado es Esfera roja (1992), monumental instalación escultórica de Jesús Rafael Soto, uno de los representantes más destacados del op art y el arte cinético internacional. La pieza se encuadra dentro del amplio grupo de esferas "multidimensionales" generadas a partir de filamentos colgantes que ha ido realizando para diversos eventos y espacios, como la popular Esfera Caracas (1974), situada en la autopista Francisco Fajardo de la capital venezolana, o Esfera Japón (1988), realizada en el marco de los Juegos Olímpicos de Seúl. Al igual que en otros proyectos de este artista, las "esferas" de Soto establecen una interacción directa con los lugares en los que se insertan, buscando una implicación activa del espectador hasta el punto de que, como ocurre en el grupo de instalaciones conocidas genéricamente como Penetrables, este se convierte en parte fundamental de la pieza: sin él, la obra no existe.
Esfera roja constituiría un ejemplo ilustrativo de esta demanda de un espectador activo, así como de la importancia que el movimiento y la concepción de la energía como estructura básica de la materia tiene en la obra de Soto. En ella, la percepción y comprensión del volumen de la esfera, construida virtualmente gracias al color, se da cuando el espectador la rodea. Es ese tránsito el que dota a la pieza —que por sí misma carece de tracción—de su aparente carácter vibratorio y dinámico. Hay que tener en cuenta a este respecto que, como nos recuerda Isabel Tejeda, el artista conectaba su trabajo directamente con las nociones de movimiento y de tiempo. Un trabajo que, parafraseando al propio Soto, se articula en torno a lo espacio-temporal y a elementos y cualidades que se le asocian, como la vibración, la luz o el desplazamiento.
Jonathan Monk: This painting Should Be Installed by an Accountant (2011)
La tercera y última pieza que hemos destacado es This painting Should Be Installed by an Accountant (2011), de Jonathan Monk, un creador británico que desde la década de 1990 viene desarrollando una obra de naturaleza multidisciplinar y marcado carácter meta-artístico en el que lo textual a menudo juega un papel fundamental, ya sea formalmente o a través de sus títulos. Ejemplo de ello es esta pieza, perteneciente a la serie This Painting Should Be Installed by..., donde el artista crea una serie de lienzos monocromos que contienen en su interior la frase que le da título, seguida en cada caso del tipo de personaje específico al que emplaza a realizar la acción de colgar el cuadro.
Realizado en pan de oro, referencia directa al revolucionario uso del monocromo en oro que hizo el artista francés Yves Klein, en el caso del cuadro de esta serie que tenemos en la Colección, dicho personaje es un "contable". En otros, un broker, un millonario, una prostituta... En un incisivo ejercicio de reapropiación crítica de las prácticas artísticas conceptuales de la década de 1960, Monk convierte así sus características "instrucciones" en la obra misma, introduciendo un distanciamiento irónico tras el que, como nos comenta Yolanda Romero, subyacen "interesantes reflexiones sobre el papel que desempeña el artista en el mundo del arte, el valor económico de la obra o el rol del público".