Las vidrieras del taller Maumejean Hermanos, uno de los conjuntos decorativos más emblemáticos del «art déco» institucional europeo del pasado siglo
De la mano del arquitecto navarro José Yárnoz Larrosa, en la década de 1930 el Banco de España emprendió un ambicioso proyecto de ampliación arquitectónica y decorativa de su sede central de Cibeles. A través de un heterogéneo conjunto de obras artísticas, documentos y materiales de diversa índole ―bocetos, elementos de mobiliario, planos, billetes, fotografías de archivo...―, la exposición Alegorías de un porvenir da cuenta de cómo dicho proyecto jugó un papel clave en el tránsito de nuestra institución hacia la modernidad, al tiempo que indaga en las tensiones y contradicciones de una de las etapas más convulsas de la historia contemporánea. Debido a su gran éxito de público, se ha decidido prorrogar la muestra hasta el 30 de mayo de 2026.
Combinando ingeniería, diseño, artes decorativas y mensaje institucional, la ampliación proyectada por Yárnoz Larrosa, que prolonga y reinterpreta la propuesta inicial de Eduardo de Adaro, dio lugar a la creación de dos espacios arquitectónicos de gran relevancia dentro del edificio: el Patio de Operaciones y la emblemática Cámara del Oro. Ambos fueron concebidos como estancias que debían aunar lo funcional con lo simbólico, respondiendo no solo a una lógica de eficiencia y permanencia, sino también a una voluntad de representar los valores de la modernidad.
A ello contribuyó de manera decisiva la adopción de un lenguaje visual como el art déco, una estética internacional inspirada en las primeras vanguardias, especialmente en el cubismo, que estaba transformando en esos años la imagen de las grandes metrópolis europeas y americanas. Las vidrieras que el taller Maumejean Hermanos, S.A. lleva a cabo para la claraboya del gran hall del Patio de Operaciones —elemento a la vez decorativo y utilitario que permitió a Yárnoz Larrosa materializar, sin renunciar a la monumentalidad, su búsqueda de transparencia y diafanidad— y otros espacios del Banco constituyen el ejemplo más icónico de esa apuesta programática. De hecho, en la actualidad se considera uno de los conjuntos decorativos más destacados del art déco institucional europeo del pasado siglo.
Patio de Operaciones. Claraboya que asume el papel de una gran cúpula de vidriera
Como nos explica Carlos Muñoz de Pablos en el catálogo de la exposición, la compleja red de talleres instalados en distintas ciudades francesas y españolas, y los diferentes miembros familiares que intervienen en ellos, traspasando autorías de las obras y tiempos de ejecución, «dificulta hacer un estudio riguroso del taller de Maumejean como un taller único, con un proyecto común». Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando creó la empresa Jules Pierre Maumejean, pero la casa matriz tuvo numerosas ramificaciones. Las vidrieras del Banco de España son obra de Maumejean Hermanos, S.A., sociedad que surge del taller que funda en Madrid uno de sus descendientes, José Maumejean, en 1898 y que en 1923 se convierte en sociedad anónima, con un Consejo de Administración presidido José Yárnoz Larrosa y del que también forman parte Mariano Benlliure, Gabriel Benito Larrea y los hermanos José y Enrique Maumejean. Esta sociedad contó con un equipo de artistas, dibujantes y pintores, así como con maestros cortadores y emplomadores que se pueden considerar de los mejores artífices de vidrieras en el panorama europeo de los siglos XIX y XX.
«Desde que se funda Maumejean Hermanos, S.A., en 1923, hasta los años cincuenta, en que se inicia su decadencia», subraya Muñoz de Pablos, «el taller produjo miles de metros cuadrados de vidrieras de todos los estilos y tendencias; desde los Neos, que recuperan modos y técnicas históricas, hasta las formas más vigorosas y nuevas de ese tiempo. Todo ello realizado con una perfección tecnológica irrepetible». «Detrás de estas obras», añade, «está un extenso grupo de artistas creadores y artesanos ejecutantes de un proyecto común que generaron un repertorio de estilos y formas estéticas difícilmente realizables en otras circunstancias y con otras personas».
En el caso concreto de las vidrieras que el taller Maumejean Hermanos, S.A. diseñó para diversos espacios del Banco de España —la claraboya del Patio de Operaciones, el zaguán de entrada en la calle de Alcalá y la escalera principal del proyecto de ampliación de Yárnoz Larrosa— se despliega un sofisticado programa iconográfico articulado en torno a la representación del mundo del trabajo (la agricultura, la ganadería, la pesca, la industria) y de los grandes hitos del progreso tecnológico (la aviación, el ferrocarril, los trasatlánticos). Representaciones que aspiran a funcionar como alegorías de una nación ―de un mundo― en pleno proceso de transformación, pero que no escapan a la mentalidad de la época, pues transmiten un ideal de trabajo, fortaleza y productividad estrechamente vinculado a la virilidad.
Alberto Martorell. Maumejean Hermanos, Madrid. Alegoría de la Agricultura (figuras femeninas recolectando fruta), c. 1933. Cartón para vidriera del vestíbulo de entrada de la ampliación del Banco de España. Carboncillo sobre papel. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio| Alberto Martorell. Maumejean Hermanos, Madrid. Alegoría de la Agricultura, c. 1933. Cartón para vidriera del vestíbulo de entrada de la ampliación del Banco de España. Carboncillo y tinta sobre papel de estraza. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio
Alberto Martorell. Maumejean Hermanos, Madrid. Pastoreo, c. 1932. Cartón para vidriera del Patio de Operaciones. Trompa de los ángulos. Carboncillo y tinta sobre papel de estraza. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio | Alberto Martorell. Maumejean Hermanos, Madrid. Minería, c. 1932. Cartón para vidriera del Patio de Operaciones. Trompa de los ángulos. Carboncillo y tinta sobre papel de estraza. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio
El núcleo expositivo de Alegorías de un porvenir lo constituyen dos de sus vitrales que acaban de ser restaurados, así como una selección de dibujos de gran formato, conocidos como cartones, que reproducen a escala real los distintos paños decorativos que Maumejean Hermanos, S.A. diseñó para el edificio. Cabe resaltar aquí que estos cartones, atribuidos a Albert Martorell, uno de los más brillantes artistas que trabajó para el taller, se presentan por primera vez al público tras haber sido localizados gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el Banco de España en el Archivo Maumejean, propiedad del Museo Nacional de Artes Decorativas
y actualmente depositado en la Real Fábrica de Cristales de La Granja
. Realizados con tinta, lápiz o carboncillo, estos cartones servían para trasladar con exactitud las imágenes a las planchas de vidrio destinadas al recorte y posterior emplomado. Estilísticamente se caracterizan por la síntesis formal: líneas gruesas y definitorias modelan fisonomías contenidas, herederas de una modernidad sobria y calculada.
Maumejean Hermanos, Madrid. Alegoría de la Agricultura, 1934-1935. Vidrios esmaltados e impresos y metal. Colección Banco de España
Por su parte, los dos vitrales restaurados que, previa a su restitución en su ubicación original, se exhiben en la muestra, están dedicados a la industria y la agricultura. Se concibieron de manera conjunta, teniendo muy en cuenta su emplazamiento: la escalera principal que se añadió al edificio con la ampliación de Yárnoz Larrosa, donde se suceden al ascender o descender de un piso a otro, permitiendo al paseante / espectador integrarse en su dinamismo circular. Un dinamismo que, en palabras de Álvaro Perdices, comisario junto a Yolanda Romero de la exposición, alude «a la rueda de montaje, convertida en espiral, que impulsa el cuerpo, la máquina y, por ende, la economía del progreso».
Maumejean Hermanos, Madrid. Alegoría de la Industria, 1934-1935. Vidrios esmaltados e impresos y metal. Colección Banco de España
Como el resto de las vidrieras diseñadas por Maumejean Hermanos, S.A. para el Banco de España, ambos vitrales están construidos con vidrios esmaltados e impresos de fabricación industrial que permiten un coeficiente de transmisión luminosa altísimo. Destacan por su lenguaje visual vanguardista. Sus figuras masculinas idealizadas se asemejan a las que por la misma época pueblan las obras del muralismo estadounidense o del arte propagandístico del fascismo italiano y del socialismo soviético, mientras que sus fondos geométricos aúnan la elegancia del art déco con la audacia experimental de las investigaciones abstractas de artistas como Sonia y Robert Delaunay. Una gran rueda dentada envuelve una de las piernas de la figura alegórica de la industria, transformándose en una espiral que dota a la vidriera de un hipnótico dinamismo y remite a los hallazgos compositivos de movimientos como el vorticismo, el futurismo o el maquinismo. En la otra vidriera se representa a dos campesinos cargando cestas de naranja, una alusión al esfuerzo físico y también a un cierto imaginario de lo español, pues las figuras remiten al agricultor levantino que inmortalizó Sorolla en obras como El Naranjero.
Alberto Martorell (atribuido). Maumejean Hermanos, Madrid. Cenefa con figuras y escenas alegóricas a la industria y el comercio; en el centro, escudo de España. Boceto para la gran vidriera del Patio de Operaciones del Banco de España, 1932. Tinta, acuarela y lápiz sobre papel. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio
Además de los cartones preparatorios y de estos dos vitrales, en Alegorías de un porvenir también se incluye una amplia selección de diseños, bocetos y dibujos que el taller Maumejean Hermanos, S.A. generó a lo largo de todo el proceso de creación de sus vidrieras. Materiales que nos invitan a adentrarnos en la genealogía del proyecto y observar, por ejemplo, cómo se fue rubricando la centralidad de las figuras masculinas, concebidas como emblemas de fuerza y productividad, mientras que a las figuras femeninas se les dotó de un carácter más estatuario, de un papel secundario que enmarcaba y legitimaba la función simbólica de las primeras.
Maumejean Hermanos, Madrid. Escena de recolección con alegorías laterales, c. 1933. Boceto para vidriera del vestíbulo de entrada de la ampliación del Banco de España. Acuarela y lápiz sobre papel. Museo Nacional de Artes Decorativas, depositado en la Fundación Centro Nacional del Vidrio
Como señalábamos antes, la exposición ha tenido una gran acogida de público, por lo que se ha decidido ampliarla dos meses más, de modo que ya no finalizará, como estaba previsto inicialmente, el 28 de marzo, sino el 30 de mayo de 2026. El horario de visitas continuará siendo el mismo: de martes a sábado de 11h a 14h y de 16h a 20h. El acceso es gratuito, previa reserva
.
Aprovechamos también para recordar que la muestra cuenta con un extenso programa de visitas comentadas
—con sesiones específicas
, los sábados de 12:30h a 13:30h, para familias con niños y niñas de entre 6 y 12 años— y que, como extensión y complemento de la exposición, se ha editado un catálogo que está disponible bajo libre descarga en la sección de publicaciones de nuestra web.
Vista de sala de la exposición Alegorías de un porvenir