Fiesta de la trashumancia 2020

Fiesta de la trashumancia 2020

  • 2020
  • Tapiz de alto lizo. Lana, seda, tinte, oro y algodón
  • 112 x 160 x 2 cm
  • Edición única
  • Cat. T_29
  • Encargo al autor en 2020
  • Observaciones: Confeccionado en la Real Fábrica de Tapices. Calidad 60 hilos/dcm de algodón. Hecho en lana, seda y oro con forro de algodón. Colores tintados en la RFT. Maestro tejedor: José Ignacio García. Ayudantes: José Luis Sánchez y Cristina Hurtado.
Por:
Agar Ledo

Patricia Esquivias tenía claro que su Fiesta de la trashumancia 2020 debía materializarse en soporte textil y en tejido de lana, porque su diseño es un homenaje al pastoreo y a la preciada fibra que se extrae de la oveja.

Cuando la artista estaba pensando su proyecto, barajó también la posibilidad de hacer este homenaje en tejido de nudo —y más concretamente en la variante de nudo «sencillo» o «español»—, una solución que hubiera aumentado la corporeidad de la lana y, de alguna manera, evocado el vellón a través del pelo del anudado, pero finalmente se decidió por el tapiz. La razón de esta elección fue que el arte de los liceros se adecuaba mejor a la abundante epigrafía que aparece en la formalización definitiva del proyecto1.

La inscripción, en efecto, adopta un papel fundamental en la definición de la bordura que —a la manera habitual en la historia de la tapicería— enmarca la escena. En la parte superior de esta se lee «Fiesta de la trashumancia»; en la inferior «La Mesta, estudio de la historia económica de España 1273-1836». En las caídas o laterales del tapiz la escritura es vertical: en el lado izquierdo aparecen las fechas «1920» y «2020» y en la derecha el nombre propio «Julius Klein». Todas estas inscripciones están realizadas con la grafía propia de anotaciones manuscritas, hechas a punta de bolígrafo.

Para entender su significado es útil acudir al texto de Agar Ledo2, quien aclara que toda esta epigrafía está motivada por la conmemoración en 2020 del centenario de la publicación del libro de Julius Klein sobre la Mesta3, cuyo título traducido al español es el que figura en la parte inferior de la bordura. El de Klein fue un estudio seminal sobre el Honrado Concejo de la Mesta de Pastores, la centenaria sociedad de ganaderos creada en 1273 por Alfonso X el Sabio y extinguida en 1836. La principal función de esta era la de regular el pastoreo y, en cumplimiento de tal atribución, instituyó y definió los itinerarios de la trashumancia, llamados cañadas (que podían ser reales o no). Teniendo en cuenta la importancia que tuvo la Mesta para la trashumancia y las aportaciones que hizo el profesor de Harvard a su estudio histórico (el cual, entre otras cosas, vino a destacar el papel fundamental que tuvo para la actividad pecuaria española la oveja merina importada desde el Magreb), la presencia de estas alusiones al centenario del libro de Julius Klein se explica por sí misma4.

La parte central del tapiz está ocupada por una serie de iconos que forman como una imagen caleidoscópica del asunto que Patricia Esquivias se propone representar: el homenaje al pastoreo y a la lana tamizado a través de sus experiencias sensoriales en el Banco de España y en la madrileña fiesta de la trashumancia.

El edificio de la entidad bancaria aparece representado a través del emblemático Patio de Operaciones, cubierto por una imponente claraboya con vidrieras estilo art déco realizadas entre 1933 y 1934 por la casa Maumejean. Este conjunto —uno de los más importantes de Europa en su estilo5— desarrolla un programa iconográfico dedicado a exaltar el trabajo como pilar del progreso y, en una de las trompas de los ángulos, aparece representado el pastoreo mediante un pastor con sus ovejas. Un eco de esta imagen vitrificada aparece en la esquina superior izquierda del tapiz. Aquí se reconoce fácilmente al pastor con su oveja diseñado por Alberto Martorell para Maumejean, enmarcado por unos nerviosos trazos que evocan la estructura de la claraboya y los plomos de la vidriera. Justo debajo, dos hileras de arcos de medio punto y mixtilíneos evocan también los vanos del Patio de Operaciones.

La fiesta de la trashumancia está representada por el resto de los iconos de este caleidoscopio. La Gran Vía madrileña se manifiesta en la forma de dos esquematizaciones de edificios unidos entre sí por líneas; no es muy aventurado identificarlos con los del cine Capitol (al fondo) y el Metrópolis.

El rebaño de ovejas ocupa el centro del paño. Como de un copo de lana de los que se utilizan en la rueca para el hilado de la lana, van saliendo los ovinos y distribuyéndose por la cañada urbana. Parece que han alcanzado ya la calle Alcalá, y una parte de ellos se desvía para entrar en el interior de un recinto cerrado: es el Patio de Operaciones del Banco de España con sus característicos mostradores en disposición cruciforme y la torre-tótem del reloj emergiendo de su centro.

Delante del rebaño y cerrando la composición por la derecha, aparece en primer plano la figura del pastor, caracterizado con zurrón y bastón. Lleva mascarilla en alusión a la pandemia declarada en Madrid y en España durante el año 2020.

La iconografía descrita concilia hechos reales y experiencias visuales con fantasías soñadas. A estas pertenece la escena del paso de las ovejas por el edificio del Banco, metáfora de un acto performativo o espectáculo teatral en relación con la trashumancia que nunca se llegó a efectuar.

No es esta la única metáfora que se puede encontrar en la composición de Patricia Esquivias, hay varias más. Una de ellas es la presencia del hilo de oro que dibuja los contornos de algunos de los animales lanares; otra, la lana cruda con la que se han tejido los fondos. El entorchado de oro de 23 quilates alude a la riqueza que produjo la actividad pecuaria en la economía española, identificada también durante varios siglos con el «oro de las Américas». El uso de las tramas de lana cruda —tejidas en su color natural y no teñidas, como es lo habitual— es una forma de hacer ostensible la materia prima del tapiz y la condición básica de este: paño de lana. El tafetán de lana sin descrudar se convierte, así, en exaltación del «oro blanco»6, esa otra materia preciosa que durante tantos siglos fue tesoro de la economía castellana y leonesa.

El tapiz fue tejido en la Real Fábrica de Tapices por deseo expreso de la artista, que quiso así reconocer la centenaria sabiduría de sus tejedores en la metamorfosis de la lana merina por obra y milagro de las artes del lizo. En virtud de ese reconocimiento, el monograma con el que la manufactura madrileña firma sus tapices, reposteros y alfombras se ha incorporado a la indumentaria del pastor. Parece así como si el ovejero llevara el logotipo bordado que distingue el hábito de trabajo de los tejedores de la fábrica. La intención parece clara: asimilar a pastores y tejedores como trabajadores de la lana.

La excelencia del trabajo de tejeduría observable en el paño hace justicia a la bien ganada fama de los liceros de Atocha. La aparente sencillez del dibujo de Esquivias tiene su dificultad si al tejedor se le exige máxima fidelidad en la representación de las calidades gráficas de los trazos hechos a bolígrafo. Este ha sido el caso, y los liceros han sabido manejar sus canillas para lograr la impresión visual de que la lana tejida en azul es un trazo irregular de tinta. Solo una visión muy cercana al tapiz revela que las líneas del dibujo presentan el inevitable escalonamiento de las tramas tejidas con ligamento de tafetán.

Afortunadamente, en este caso los trabajadores del telar han salido del anonimato y sabemos sus nombres: José Ignacio García, secundado por José Luis Sánchez, ambos tejedores muy experimentados que se formaron en la Fundación de Gremios y pasaron a la Real Fábrica de Tapices tras la extinción de aquella. Colaboró con ellos Cristina Hurtado, joven tejedora formada en la escuela taller de la propia fábrica.

El tapiz fue encargado por el Banco de España en el año 2020 y su proceso de fabricación tuvo lugar entre mediados de septiembre y el 6 de noviembre de ese año, en plena pandemia de COVID-19.

Como el pastor representado en el paño, Patricia Esquivias tuvo que cortar con mascarilla los últimos hilos que ligaban al tapiz con el telar7.

`[1] La artista conocía perfectamente los determinantes técnicos del tapiz porque con anterioridad ya había llevado a cabo en obradores de México tres proyectos relacionados con este arte: Cuadro del mar, Cardón cardinal y Reja Barrera.
[2] Agar Ledo. Patricia Esquivias. Fiesta de la trashumancia 2020. «Sobre la obra». Colección del Banco de España.
[3] Julius Klein. The Mesta: A Study in Spanish Economic History 1273-1836, Harvard: University Press, 1920.
[4] Según las declaraciones de la propia autora, el descubrimiento del libro de Klein en la fecha del centenario de su publicación fue una casualidad. Esta fue propiciada por los trabajos de documentación que estaba llevando a cabo en relación con el proyecto encargado por el Banco de España.
[5] Víctor Nieto Alcaide (coord.). La vidriera del Patio de Operaciones del Banco de España, Madrid: Banco de España, 2019.
[6] Agar Ledo, op. cit.
[7] La ceremonia del corte de hilos —habitual en la Real Fábrica de Tapices— consiste en seccionar los hilos de urdimbre para extraer el tapiz o alfombra del telar. Es una forma de solemnizar la terminación del trabajo de tejeduría.

Bibliografía

Agar Ledo. Patricia Esquivias. Fiesta de la trashumancia 2020. «Sobre la obra». Colección del Banco de España.
Víctor Nieto Alcaide (coord.). La vidriera del Patio de Operaciones del Banco de España, Madrid: Banco de España, 2019.

Agar Ledo

 
Por:
Agar Ledo
Patricia Esquivias
Caracas 1979

Patricia Esquivias (Caracas, Venezuela, 1979) sabe que no existe un relato único sobre ningún lugar y que, no por contarse, un relato es más verdadero que otros. Está convencida de que las pequeñas historias se encuentran al margen de las crónicas oficiales: cuando ambas se entrelazan, aflora lo secundario y lo marginal, lo intrascendente solo en apariencia, aquello a lo que antes no se prestó atención. Construye, con los desechos, nuevas narrativas.

Esquivias basa sus investigaciones en momentos o acontecimientos del pasado, que, a lo largo de procesos de intercambio y de escucha, reconstruye en diferentes direcciones. Abre caminos heterogéneos, híbridos y complejos, porque la narración viva, frente a la impuesta y cerrada, resulta siempre incompleta y abierta. Sus primeras obras son piezas audiovisuales narrativas muy sencillas en las que la artista revela cómo se traduce la ideología en las formas culturales. Por ejemplo, en su serie Folklore, iniciada en 2006, revisa el reflejo de la historia oficial de España en las expresiones populares. Una relación entre forma e ideología que también articula el relato de trabajos como 111-119 Generalísimo/Castellana (2013), donde Esquivias parte de la historia de un edificio construido para las élites del franquismo en el Madrid del desarrollismo. Su decoración exterior, reflejo doctrinal del plan de internacionalización diseñado por el régimen, convive con la austeridad de los espacios de servicio. Esas formas tradicionales, que revelan un sistema no solo ideológico, sino también social, las revisa posteriormente en piezas como Walking Still [Caminando quieto, caminando todavía] (2014), sobre los dibujos que adornan el pavimento de cemento colombiano; en el Archivo de fotografías de revocos madrileños, (2013-2016), que se centra en los humildes revestimientos de las fachadas y en los trabajadores anónimos que los instalaron; o en Cardón cardinal (2020), un vídeo que narra el traslado a España, en 1992, de un cactus gigante mexicano que iba a formar parte del jardín del Pabellón de México en la Exposición Universal de Sevilla. En los últimos años, la artista ha expandido su práctica, desde el vídeo hasta medios del ámbito de los oficios artesanales, como el mosaico o el tapiz, en los que el resultado depende, en gran medida, de la implicación de colaboradoras y colaboradores, de voces externas y de las relaciones que se establecen entre todos ellos y todas ellas.

Patricia Esquivias nació en Caracas en 1979 y creció en Madrid, ciudad en la que recaló su familia a principios de los años ochenta, tras haber vivido en distintos países de Latinoamérica. Se formó en Londres, en el Chelsea College of Art and Design (1997-1998) y en el Central Saint Martins College of Art and Design (1998-2001), y amplió sus estudios artísticos en el California College of Arts (2005-2007). Con la curadora Manuela Moscoso, fundó Los 29 enchufes, un espacio de arte independiente que funcionó en Madrid entre 2001 y 2009. Ha expuesto sus trabajos de forma individual en el Círculo de Bellas Artes (Madrid, 2021), Stacion (Pristina, Kosovo, 2018), CA2M (Móstoles, 2016), MARCO (Vigo, 2013), Kunsthalle Winterthur (Suiza, 2013), Hammer Museum (Los Ángeles, 2011), Museo Reina Sofía (Madrid, 2009) y White Columns (Nueva York, 2008). Ha participado también en colectivas como «Querer parecer noche», CA2M (Madrid, 2018); «Arte y cultura en torno a 1992», CAAC (Sevilla, 2017); «Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo», Museo Reina Sofía (Madrid, 2016); «Ir para volver, 12ª Bienal de Cuenca» (Ecuador, 2014); «Objects in Mirror are Closer than they Appear», Tate Modern (Londres, 2012); «Report on Probability», Kunsthalle Basel (Basilea, 2009); «The Generational: Younger Than Jesus», New Museum (Nueva York, 2009); «Bending the Word», Berkeley Museum of Art (Berkeley, 2008); «When Things Cast No Shadow, 5th Berlin Biennial for Contemporary Art» (Berlín, 2008), y «Beyond Paradise», Stedelijk Museum (Ámsterdam, 2008), entre otras. Su obra está representada en las colecciones del Centre d'Art la Panera (Lérida), CA2M (Móstoles), Museo Reina Sofia (Madrid), Musée d'art moderne de la Ville de Paris/ARC (París) y CGAC (Santiago de Compostela).

Agar Ledo

 
«Atentamente. Patricia Esquivias», La Fabra Centre d’Art Contemporani (Barcelona, 2026).
Patricia Esquivas Atentamente, Bizkaia, Caniche, 2026, p.74-75.