Sin título

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  • 1998-1999
  • Madera pintada
  • 237,5 x 96,5 x 95 cm
  • Cat. E_123
  • Adquirida en 1999
Por:
Frederic Montornés

José Herrera es un escultor cuya obra, si bien se asocia injustamente a los preceptos de Generación 70 y su búsqueda de lenguajes artísticos rupturistas y renovadores durante los años de la Transición, es tan personal como difícil de incluir en cualquier tipo de tendencia.

Forjada al hilo de la memoria, el espacio, la soledad, la fragilidad y la tristeza, buena parte de la producción de Herrera se dirige hacia la construcción de un paisaje interior al considerar que la realidad está seriamente amenazada. Las suyas son unas obras que, como las que realiza en pasta de papel, madera, pan de oro, pigmentos, objetos y materiales tan cotidianos como almohadas, sillas o mesas, apelan directamente a la emoción, lo poético y la intuición. Junto a obras de carácter escultórico, volumétrico y espacial, en las que da muestras de su apego por la luz natural y el vacío, también destacan entre su producción sus acuarelas de gran formato y pequeñas obras sobre papel en las que aborda temáticas vinculadas a sus sentimientos y su proyección sobre lo que le preocupa e inquieta.

Muestra de su investigación en torno al espacio y al misterio del vacío desde el punto de vista emocional son las tres acuarelas de principios de la década de 1990 que forman parte de esta colección. Se trata de unas obras en las que, empleándose a fondo con un elemento nada ajeno a su escultura como es el color, logra intensidades silenciosas próximas a lo que sería la representación de un estado anímico y no la representación de algo que fuera identificable.

Ese mismo apego por el color es el que se aprecia en la escultura de madera pintada. Una suerte de habitáculo al que el artista invita a penetrar a través de pequeñas puertas, pese a estar completamente ocupado por esa especie de silencio misterioso que parece rodear la soledad de quien habita dentro.

Frederic Montornés

 
Por:
Frederic Montornés
José Herrera
La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) 1956

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna en la especialidad de Pintura, la obra de José Herrera también se desarrolla en torno a disciplinas como la escultura o la instalación. Desde 1984 es profesor en la Facultad de Educación de La Laguna.

Forjada al hilo de la memoria, el espacio, la soledad, la fragilidad y el silencio, buena parte de la producción de Herrera se dirige hacia la construcción de un paisaje interior a través de trabajos que, realizados en distintos materiales —pasta de papel, madera, pan de oro y pigmentos— u objetos cotidianos (almohadas, sillas y mesas), apelan directamente a la emoción, a lo poético y a la intuición. Junto a obras de carácter escultórico, volumétrico y espacial, también destaca entre la producción de Herrera sus acuarelas de gran formato y pequeñas obras sobre papel con las que aborda temáticas vinculadas a sus sentimientos, así como a su proyección sobre lo que le inquieta y preocupa.

Su primera exposición individual tuvo lugar en 1984 en la Ermita de San Miguel de La Laguna. Posteriormente su obra se ha podido ver en numerosos espacios e instituciones españolas y extranjeras como la Galerie für Gegenwartskunst (Bonstetten, Suiza, 1988); el Centro Atlántico de Arte Moderno (Las Palmas de Gran Canaria, 1990); el Museo Reina Sofía (Madrid, 1994); el Palacio del Senado (Madrid, 2002); el Centro de Arte La Granja (Santa Cruz de Tenerife, 2003); el Centro de Arte La Regenta (Las Palmas de Gran Canaria, 2003); la Galerie Manzoni Schäper (Berlín, 2011); la Casa Torres Hernández Farré (Güímar, Tenerife, 2013); o el espacio Bibli (Santa Cruz de Tenerife, 2017).

Frederic Montornés

 
«Velar la forma. José Herrera», TEA Tenerife Espacio de las Artes (Tenerife, 2022).
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 2.