Sin título (Atenas II)

Sin título (Atenas II)

  • 1991
  • Hierro y cristal azul
  • 107 x 104 x 104 cm
  • Edición única
  • Cat. E_141
  • Adquirida en 2002
Por:
Isabel Tejeda

Una de las características fundamentales de las obras de Cristina Iglesias es que atraen la participación del espectador, exigiendo que tenga una conducta activa, que penetre en ellas y que deje actuar a sus sentidos sin cortapisas. La Colección Banco de España posee una obra de medianas dimensiones, en comparación con el resto de la obra instalativa de Iglesias: Sin título (Atenas II) (1991), una escultura de pared realizada con placas de cristal azul engarzadas en una estructura con acero que se despega levemente del plano vertical para invitar al espectador a introducirse bajo ella observando cómo la luz la atraviesa y tiñe de azul el espejo. En forma de tejadillo, Sin título (Atenas II) cambia la convencional posición de la mirada en el espacio expositivo en un ejercicio que se repite frecuentemente en la obra de la artista vasca. La escultura forma un refugio para el observador. Una tipología para la cual Iglesias también se sirvió en la década de 1990 del uso del alabastro.

Díptico IV (1998), al igual que la obra anterior, construye un espacio envolvente. En este caso lo hace a través de la reflexión del cobre, la vibración de la luz sobre este y el movimiento del espectador. Díptico IV genera virtualmente distintas situaciones que modifican la bidimensionalidad de la fotografía serigrafiada sobre cobre. Muestra un espacio creado por Iglesias a partir de estructuras construidas con cajas de cartón sobre un terreno arenoso que resulta impracticable no solo físicamente, sino también mentalmente, ya que se ofrece cambiante a nuestro paso.

La colección posee, finalmente, una pieza de características más escultóricas perteneciente a los primeros pasos creativos de la artista. Hablamos de Sin título, una estela de piedra de 1984 que parece tener dibujado en cemento el relieve de un ala. Cristina Iglesias explora el contraste de texturas y colores que tiene un material utilizado desde la época romana por su flexibilidad arquitectónica: el cemento, en este caso policromado. Una obra que parece esconder ecos geológicos o paleontológicos.

Isabel Tejeda

 
Por:
Isabel Tejeda
Cristina Iglesias
Donostia/San Sebastián 1956

Inició estudios de Ciencias Químicas, que cambió por el dibujo y la cerámica para introducirse en la escultura en 1980 y 1982 en la Chelsea School of Arts de Londres, desarrollando después una nueva concepción de la escultura que incluía el contexto y el espacio como parte de la obra. En 1988 recibió una Beca Fulbright para estudiar en Estados Unidos.

La obra de Cristina Iglesias experimenta con un sinfín de materiales: metales como el cobre y el acero, alabastro, resina, cristal, esparto, hormigón, agua, etcétera, al tiempo que se sirve del grabado como fórmula expresiva. Todo lo necesario para crear nuevos espacios con ecos naturales que esconden e insinúan más que muestran. La experiencia del espectador es el eje central de su trabajo, por lo que el espacio se teatraliza a través de un ejercicio de luces y sombras que disfrutan de las formas arquitectónicas y penetrables de sus piezas. Por ejemplo, las estructuras en laberinto, muy frecuentes en su trayectoria, permiten al visitante relacionarse con una obra de distinta manera cada vez que se introduce ella. Es como intrincarse en el bosque. «Mis piezas solo están concluidas una vez instaladas, y cada exposición crea recorridos específicos y sensibles a un determinado espacio», ha declarado la artista.

Cristina Iglesias ha representado a España en la Bienal de Venecia en los años 1986 y 1993, fue Premio Nacional de Artes Plásticas en el 1999 y Gran Premio a la mejor artista viva en Arco 2009. En 2012 recibió el Berliner Kunstpreis.

Su trayectoria artística cuenta con exposiciones en la Galería Juana de Aizpuru (Sevilla, 1984); el Musée d’Art Contemporain de Bourdeaux (Burdeos, Francia, 1987); el Museo Reina Sofía (Madrid, 1988, 1993, 1997, 2005, 2012 y 2013); el Museo de Bellas Artes de Málaga (1988); la Art Gallery of York University (Toronto, Canadá, 1992); el Museo Guggenheim Bilbao (1997) y el Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York, 1997); la Whitechapel Gallery (Londres, 2003); la Marian Goodman Gallery (Nueva York, 2005 y 2011); la Casa de la Moneda (Madrid, 2015); y el Centro Botín (Santander, 2018), entre otras.

Entre las obras públicas y permanentes más importantes que ha realizado están las Puertas/Umbral del Museo Nacional del Prado, Tres Aguas, en Toledo, Forgotten Streams, en la City de Londres, Deep Fountain, en la plaza Leopold de Waelplaats, en Amberes, y Desde lo Subterráneo, en el edificio Renzo Piano del Centro Botín.

Isabel Tejeda

 
 
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 2.