Retrato del pintor Juan Barjola
- 1974
- Óleo sobre lienzo
- 100 x 81 cm
- Cat. P_779
- Adquirida en 2013
El estilo de Álvaro Delgado se caracteriza por una evolución plástica que parte de las influencias que recibe de la obra de Francisco de Goya, Diego Velázquez o Rembrandt van Rijn y se afianza en torno a las bases del expresionismo, a las que se acerca a través de la obra de Vincent van Gogh, Oskar Kokoschka, Georges Rouault, Chaim Soutine, Jean Dubuffet o Paul Klee. Pero su producción se ve asociada sobre todo al estilo que profesa en favor de la libertad formal, así como a su insistencia en desenmascarar los aspectos más recónditos y expresivos de la luz y del color, el desarrollo de temáticas de carácter social y crítico o el fomento de un lenguaje tan personal y formalmente moderno como enclavado en las antípodas de lo que pudiera ser considerado como el arte oficial.
Estas tres obras de Álvaro Delgado que forman parte de la Colección Banco de España son ejemplos suficientemente claros de dos de los géneros que frecuentó el artista en el desarrollo de su práctica pictórica. Por un lado, el género del paisaje, representado por la vista de un puerto —posiblemente asturiano debido a las largas temporadas que, desde 1955, el artista pasaba en Navia—, que ejecuta mediante el uso de una paleta de tonos verdes y grises y un estilo de reminiscencias cubistas. Y por otra parte, el género del retrato, a través de dos obras: en primer lugar, el retrato realizado por el artista a partir de la influencia que recibe del expresionismo y de su interés en el estudio psicológico del personaje a quien retrata — en este caso, Juan Barjola— y, en segundo, el retrato de un monosabio realizado a mediados de los años ochenta bajo el influjo de una indudable figuración expresionista. Esta figuración se caracteriza por la agilidad de sus trazos, su atrevida gestualidad, la austeridad de su cromatismo y esa factura que a todas luces permite asociar su obra a los preceptos del expresionismo abstracto. Como confiesa el propio artista en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el mejor modo de alcanzar con expresiva crudeza los rasgos más definitorios del personaje que hay que retratar es abordar esta empresa como si se tratara de una aproximación ensayística serial a la intimidad del personaje. Y de ello dan debida cuenta estas dos obras que acabamos de comentar.
Más obras de Álvaro Delgado