Retrato de José Echegaray

Retrato de José Echegaray

  • 1905
  • Óleo sobre lienzo
  • 99 x 134 cm
  • Cat. P_107
  • Adquirida en 1953
Por:
Mónica Rodríguez Subirana

José Echegaray (Madrid, 1832-1916) fue ingeniero, escritor y político, si bien es su faceta de dramaturgo la que queda plasmada en este retrato de Sorolla, ya que de la chistera que vemos a la izquierda asoman varios libros. La forma de representar al retratado está relacionada con cómo se realizó su encargo. Fue el Casino de Madrid, del que Echegaray era miembro, el que comisionó el retrato con motivo de la concesión a este del Premio Nobel de Literatura el 14 de diciembre de 1904. En el Archivo de Correspondencia del Museo Sorolla se conserva la carta del Casino, en la que se pide a Sorolla que acepte el encargo de pintar el retrato con motivo del homenaje que la asociación le iba a realizar por la concesión de dicho galardón. La carta está fechada en marzo, y en ella los firmantes se muestran conscientes de que Sorolla no podrá realizar el encargo para la fecha del homenaje, aunque, dada la talla de la obra que Sorolla realizaría, estaban dispuestos a aceptar la demora. Sorolla comenzó el retrato en mayo, directamente del natural, para lo que concertará distintas sesiones de posado con el modelo. En estas sesiones, Sorolla realizaría un boceto del retrato, hoy en paradero desconocido, a partir del cual ejecutaría la obra final. La forma en que el retrato fue encargado quedó plasmada en la dedicatoria que Sorolla incluyó encima de su firma («A Echegaray. El Casino de Madrid 1905»), y que fue borrada cuando el Banco de España adquirió el retrato en 1953 a los descendientes de Echegaray. El año en que Sorolla pintó este retrato, 1905, fue muy fructífero para el pintor, que realizó varios encargos y muchos retratos. Por una carta de Sorolla a su amigo Pedro Gil sabemos que desde noviembre del año anterior había realizado veinticinco retratos. La faceta de Sorolla como retratista es una de las más desconocidas (aparte de sus retratos de familia), aunque es de las más abundantes y reflejo de la maestría del pintor. El mismo Sorolla llegaría sorprenderse de esta faceta de su pintura en una carta fechada el 14 de octubre de 1913 y dirigida a su mujer, Clotilde García del Castillo: «Yo, ¡¡pintor de retratos!!, no salgo de mi asombro».

Efectivamente, Sorolla se fue convirtiendo con el paso de los años en un retratista reconocido, valorado y reclamado, tanto para pintar las obras en vivo como a través de fotografías. El mismo pintor alentaría esta faceta suya al incluir los retratos en sus grandes exposiciones individuales, como hizo en el caso de este retrato de Echegaray que expuso en París («Sorolla y Bastida», París, Galerie Georges Petit, del 11 de junio al 10 de julio de 1906). Así, mostraba y demostraba su capacidad como retratista, de forma que los visitantes le encargaban más retratos. Posteriormente, el culmen de la obra de Sorolla como pintor de retratos lo podemos encontrar en la Galería de Españoles Ilustres que realizó para Archer Milton Huntington y que hoy se conserva en la Hispanic Society of America. Esta galería comenzó a conformarse con algunos retratos de mano de Sorolla que fue comprando el hispanista, como el que adquirió en la exposición de Chicago de 1911 y que representaba también a Echegaray.

Mónica Rodríguez Subirana

 
Por:
Mónica Rodríguez Subirana
Joaquín Sorolla y Bastida
València 1863 - Cercedilla (Madrid) 1923

El 27 de febrero de 1863 nació en València el pintor Joaquín Sorolla y Bastida. Huérfano a los dos años, él y su hermana Concha fueron acogidos por su tía materna, Isabel Bastida, y su marido, José Piqueres. Durante su formación en la Escuela Normal de València, Sorolla mostró capacidades e interés por el dibujo, por lo que su tío decidió inscribirlo en clases nocturnas en la Escuela de Artesanos de València, donde fue alumno del escultor Cayetano Capuz. Posteriormente, en 1878, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de València, donde recibió formación artística completa. Estos años de formación serán fundamentales para el pintor, ya que trabará amistad con Juan Antonio García del Castillo, cuyo padre, Antonio García Peris, era uno de los fotógrafos más importantes de la València de finales de siglo. Sorolla trabajará para él iluminando fotografías, y le proporcionará un estudio en el que pintar. Esta relación será importante para Sorolla no solo por la labor de mecenazgo que ejerció Antonio García, sino también porque años más tarde se casará con su hija, Clotilde García del Castillo.

Durante la etapa de formación de Sorolla serán fundamentales los viajes a Madrid, en los que visitará el Museo del Prado, donde quedó fascinado con la pintura española del Siglo de Oro, fundamentalmente la de Velázquez, cuya huella se deja sentir en la obra del valenciano durante toda su carrera. También en estos años probará suerte en los concursos nacionales de pintura, obteniendo en 1883 la Medalla de Oro en la Exposición Regional de València con su obra Monja en oración. Al año siguiente, 1884, le fue concedida por la Diputación de València una pensión para estudiar en Roma, donde se trasladó en 1885. Además de beber directamente del ambiente artístico de Roma, Sorolla tendrá la oportunidad de visitar París, donde conocerá la pintura internacional que se estaba realizando en estos momentos, sintiéndose muy próximo a la sensibilidad de Jules Bastien-Lepage y de los pintores nórdicos. Por otra parte, en Roma coincidirá con otros pensionados españoles como los hermanos Benlliure (José, pintor, y Mariano, escultor), Emilio Sala Francés o José Villegas y Cordero. Al terminar la pensión, consiguió una prórroga de un año, el cual pasó en Asís, donde se instaló con Clotilde, con la que se casó en València en 1888. Al año siguiente, el matrimonio se trasladó a Madrid, donde vivirán a partir de entonces y donde Sorolla comenzará a desarrollar su carrera, optando primero por temas cercanos al realismo social, en boga en aquellos momentos, con ejemplos como ¡Otra Margarita!, premiado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892, o ¡Triste herencia!, que le valió el Grand Prix en la Exposición Universal de París de 1900. Con este cuadro, Sorolla abandona el tema social y se centra en aspectos que ya estaban presentes en él: la playa valenciana y los niños, pero bañándolos de luz y en escenas que representan la alegría de vivir.

Estas escenas son las que le proporcionarán fama mundial, que conseguirá en parte gracias a las exposiciones internacionales individuales que se organizarán en París (1906), Berlín, Düsseldorf y Colonia (1907), Londres (1908), Nueva York, Buffalo y Boston (1909), Chicago y San Luis (1911). En la exposición de Londres de 1908 tendrá lugar, además, un acontecimiento fundamental para la carrera artística de Sorolla, ya que en ella conocerá a Archer Milton Huntington, mecenas norteamericano que además de auspiciar sus exposiciones en América en 1909 y 1911, le realizará el encargo más importante de su carrera: la decoración de la Biblioteca de la Hispanic Society of America, para la cual Sorolla pintará, entre 1912 y 1919, una serie de paneles en los que refleja distintas regiones españolas con sus personajes y actividades característicos. El esfuerzo físico que supuso para Sorolla la realización de esta obra dejó mermada su salud, y poco después de finalizarla, el 17 de junio de 1920, sufrió un ataque de hemiplejía en el jardín de su casa, mientras pintaba El retrato de la señora López de Ayala. Sorolla nunca se recuperó de este ataque, y falleció el 10 de agosto de 1923 en Cercedilla, en casa de su hija María. Fue nombrado académico de Bellas Artes de San Fernando en 1914, institución en la que, además, enseñó Composición y Color. Gracias a la colaboración de Clotilde García, viuda del artista, en 1932 se inauguró el Museo Sorolla en Madrid, en la residencia que ambos habían adquirido en 1905.

Mónica Rodríguez Subirana

 
Por:
Elena Serrano García
José Echegaray Eizaguirre (Madrid 1832 - Madrid 1916)

La mayoría de las semblanzas que se han realizado sobre Echegaray lo califican de polifacético, siendo probablemente este el concepto que mejor lo define. Fue ingeniero de caminos, físico, matemático, divulgador científico, dramaturgo, economista, político y se implicó en todos esos campos de la actividad y del saber de modo brillante, alcanzando ya en su tiempo un renombre extraordinario.

José Echegaray Eizaguirre, nacido en Madrid en 1832, era hijo de José Echegaray Lacosta, médico aragonés, y de Manuela Eizaguirre Chale, navarra. Vivió en Madrid hasta los cinco años, cuando su padre se trasladó a Murcia como profesor de instituto. Ingresó en la Escuela de Caminos de Madrid en 1848, obteniendo el título de Ingeniero de Caminos en 1853 con el número uno de su promoción. Tras una breve estancia en Almería como ingeniero, regresó a Madrid en 1854, al iniciarse el Bienio Progresista. A partir de entonces se vinculó con la Escuela de Caminos como profesor y fijó su residencia en Madrid. Contrajo matrimonio con Ana Estrada, con quien tuvo dos hijos.

En aquellos años se interesó vivamente por una nueva disciplina, la economía política, y participó intensamente en las discusiones del Madrid de mediados de siglo. Se convirtió en un gran defensor de las ideas librecambistas, esgrimiendo las ventajas de la apertura exterior de los mercados. Participó de modo activo en asociaciones que defendían el librecambio, como la Sociedad Libre de Economía Política o la Asociación para la Reforma de los Aranceles —que creó junto con otros conocidos librecambistas—. Para difundir sus ideas fundó El Economista junto a otro ingeniero y profesor de la Escuela de Caminos, Gabriel Rodríguez. Paralelamente, argumentó incansablemente a favor de los derechos individuales y de la legitimidad de las diferencias sociales basadas en el talento y en el esfuerzo personal.

Al mismo tiempo publicó numerosos estudios de matemáticas —«su primera afición, la más intensa, la más perdurable»— y de física. Según él mismo recoge en sus Recuerdos, «las matemáticas fueron, y son, una de las grandes preocupaciones de mi vida; si yo hubiera podido ser rico o lo fuera hoy, si no tuviera que ganar el pan de cada día con el trabajo diario, probablemente me hubiera marchado a una casa de campo muy alegre y confortable y me hubiera dedicado exclusivamente al cultivo de las ciencias matemáticas [...]». No obstante, supo hacer compatible el estudio de las matemáticas con el ejercicio de su profesión y con el resto de las actividades que emprendió, como la literatura, el periodismo y la política. Ingresó en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1865. Su discurso de ingreso, «La historia de las matemáticas puras en nuestra España», en el que sostenía la inexistente aportación de España a las matemáticas y atribuía su causa a la intolerancia religiosa y política, dio origen a una encendida polémica en la prensa.

La Revolución de 1868 supuso la entrada de Echegaray en la política activa. Fue nombrado director general de Obras Públicas, Agricultura, Industria y Comercio en el ministerio de Fomento, dirigido entonces por Ruiz Zorrilla, constituyendo tal Dirección General casi un ministerio por la amplitud de competencias que abarcaba. Su éxito en el cargo sirvió de catapulta para su candidatura al Congreso en las Cortes constituyentes de 1869.

Durante los años del Sexenio obtuvo el acta de diputado en casi todas las elecciones e intervino en los debates parlamentarios con vehemencia, defendiendo un punto de vista contrario al proteccionismo en el orden económico y la supremacía de las libertades y derechos individuales frente a la Ley. En sus discursos y argumentaciones se vislumbraba a un gran orador con una gran habilidad dialéctica, utilizando con frecuencia metáforas tomadas de la geología o de la física.

Echegaray fue ministro de Fomento entre julio de 1869 y enero de 1871, en los dos gobiernos sucesivos presididos por Prim. En julio de 1872, bajo la presidencia de Ruiz Zorrilla, se ocupó de la cartera de Fomento por tercera vez, hasta septiembre del mismo año. Su mayor aportación en Fomento fue la Ley sobre libertad de creación de bancos y sociedades anónimas y las leyes de construcción de ferrocarriles. Su apoyo a la intervención del Estado para extender la red ferroviaria lo apartó de las ideas librecambistas, lo que le valió severas críticas de la oposición. También se preocupó de la mejora de la enseñanza, de la instrucción de la mujer y de las retribuciones del profesorado.

Cuando Ruiz Zorrilla ocupó la presidencia del Gobierno en junio de 1872, Echegaray fue nombrado de nuevo ministro de Fomento (de junio a diciembre 1872) y más tarde de Hacienda (de diciembre de 1872 a febrero de 1873). En enero de 1874, tras el golpe de Pavía, fue nombrado de nuevo ministro de Hacienda, en el Gobierno presidido por el general Serrano. Su decisión política más transcendental fue el Decreto de 19 de marzo de 1874, por el que se otorgaba al Banco de España el monopolio de emisión de billetes para toda la nación, estableciéndose la circulación fiduciaria única en sustitución de la pluralidad de emisión realizada por varios de los bancos emisores existentes en provincias, además del Banco de España. Como compensación a las facultades otorgadas, el Banco de España concedió al Gobierno un crédito de 125 millones de pesetas. La decisión, tomada en una situación de extrema gravedad de la Hacienda española, era contraria, nuevamente, a los principios librecambistas de Echegaray.

El teatro fue, desde su juventud, su gran afición y aquello por lo que, pasado el tiempo, ha sido más recordado. Publicó su primer drama, El libro talonario, en febrero de 1874, estrenando a lo largo de los siguientes treinta años al menos dos obras al año y ocupando con éxito ininterrumpido los escenarios madrileños. En 1904 la Academia sueca le concedió el premio Nobel de Literatura, compartido con Frédéric Mistral, organizándose en marzo de 1905 un gran homenaje en su honor.

La divulgación científica fue otra de las tareas a las que se dedicó con más afán y para la que estaba particularmente dotado. Hasta edad muy avanzada, Echegaray publicó en revistas científicas y en la prensa diaria artículos divulgativos sobre modernos descubrimientos científicos.

Volvió a ocupar la cartera de Hacienda en 1905, en el Gobierno de Montero Ríos. Echegaray fue miembro fundador de la Institución Libre de Enseñanza, presidente del Ateneo de Madrid, académico de la Real Academia de la Lengua, de la Sociedad Española de Física y Química, de la Sociedad Matemática Española, catedrático de Física Matemática en la Universidad Central, senador vitalicio, director gerente (1908-1913) y luego presidente (1913-1916) de la Compañía Arrendataria de Tabacos y Caballero del Toisón de Oro, entre otros. Tuvo la fortuna de conservar la lucidez hasta el final de sus días.

Elena Serrano García

 
«Sorolla y Bastida», Galerie Georges Petit (París, 1906). «El retrato español», Palais des Beaux Arts (Bruselas, 1969-1970). «El Banco de España. Dos siglos de historia (1782-1982)», Banco de España (Madrid, 1982). «Obras Maestras de la Colección del Banco de España», Museo de Bellas Artes de Santander (Santander, 1993). «Un siglo de pintura valenciana», Sala de Exposiciones de La Lonja (Alacant/Alicante, 1994). «Cien años de pintura valenciana: 1880-1980. Intuiciones y propuestas», Institut Valencià d’Art Modern. IVAM (València, 1994). «Cien años de pintura valenciana: 1880-1980. Intuiciones y propuestas», Museo Español de Arte Contemporáneo (Madrid, 1994). «Cien años de pintura valenciana: 1880-1980. Intuiciones y propuestas», Sala de Exposiciones de La Lonja (Alacant/Alicante, 1994). «Sorolla-Zuloaga: Dos visiones para un cambio de siglo», Museo de Bellas Artes de Bilbao (Bilbao, 1997-1998). «Sorolla y Zuloaga. Dos visiones para un cambio de siglo», Mapfre Vida (Madrid, 1998). «1898. Revisión y crítica», Centro de Cultura Castillo de Maya (Pamplona/Iruña, 1998). «1898. Revisión y crítica», Caja de Ahorros de Navarra (Navarra, 1998). «Sorolla y Zuloaga. Dos visiones para un cambio de siglo», Museo de Bellas Artes de Bilbao (Bilbao, 1998). «Sorolla-Zuloaga: Dos visiones para un cambio de siglo», Fundación Mapfre (Madrid, 1998). «Un siglo de ciencia en España», Residencia de Estudiantes (Madrid, 1998-1999). «125 aniversario de la creación de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE)», Biblioteca Nacional de España (Madrid, 1999). «Mariano Benlliure y Joaquín Sorolla: centenario de un homenaje», Museo del siglo XIX (València, 2006-2007). «Sargent / Sorolla», Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid, 2006-2007). «Peintres de la lumière, Sargent et Sorolla», Musée des Beaux-Arts (París, 2007). «Joaquín Sorolla (1863-1923)», Museo Nacional del Prado (Madrid, 2009). «La lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española», Biblioteca Nacional de España (Madrid, 2013-2014). «De Goya a nuestros días. Miradas a la Colección Banco de España», Musée Mohammed VI d'Art Moderne et Contemporain (Rabat, 2017-2018). «Sorolla: Spanish Master of Light», The National Gallery, London (Londres, 2019).
Bernardino de Pantorba, La vida y la obra de Joaquín Sorolla: estudio biográfico y crítico, Madrid, Gráficas Monteverde, 1970, 2ª edición ampliada. José Camón Aznar, Revista de arte Goya, «El retrato español del XIV al XIX», Madrid, Fundación Lázaro Galdiano, 1970, nº 94. VV.AA., El Banco de España. Dos siglos de historia. 1782-1982, Madrid, Banco de España, 1982. Alfonso E. Pérez Sánchez y Julián Gállego, Colección de pintura del Banco de España, Madrid, Banco de España, 1985. Alfonso E. Pérez Sánchez, Julián Gállego y María José Alonso, Colección de pintura del Banco de España, Madrid, Banco de España, 1988. Francisco Calvo Serraller, Obras maestras de la Colección Banco de España, Santander, Museo de Bellas Artes de Santander y Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1993. Francisco Calvo Serraller, Sorolla y Zuloaga. Dos visiones para un cambio de siglo, Bilbao, Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1997. VV.AA., Un siglo de ciencia en España, Madrid, Residencia de Estudiantes, 1998. VV.AA., Mariano Benlliure y Joaquín Sorolla. Centenario de un homenaje, València, Generalitat Valenciana, 2000. Blanca Pons-Sorolla, Sargent/Sorolla, «Retratos individuales de Joaquín Sorolla», Madrid, Fundación Colección Thyssen Bornemisza, 2006. Yolanda Romero e Isabel Tejeda, De Goya a nuestros días. Miradas a la Colección Banco de España, Madrid y Rabat, AECID y FMN, 2017. VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 1. VV.AA., Sorolla. Spanish Master of Light, Londo, National Gallery Company, 2019.