Pedro Sainz de Andino

Pedro Sainz de Andino

  • 1831
  • Óleo sobre lienzo
  • 115 x 90 cm
  • Cat. P_164
  • Adquirida en 1831
  • Observaciones: Según Carlos Navarro, fue intervenido después para añadir la valiosa condecoración recibida en 1833.
Por:
Julián Gállego Serrano, María José Alonso

En el cuadro de Esquivel que conserva el Banco de España, Pedro Sainz de Andino aparece togado como jurisconsulto, y los vuelos de sus mangas adornados con puñetas aluden a su condición de ministro fiscal. El atuendo se había normalizado por última vez en 1814 y a él responde su aspecto. Además, lleva en la mano uno de sus proyectos citados, el Proyecto de Código de Comercio y del Código Criminal. Luce varias condecoraciones destacadas, entre las que puede distinguirse la medalla de caballero de la orden de Carlos III, cuya insignia porta a modo de corbata. Esta condecoración le había sido concedida el 2 de noviembre de 1830, antes de que Esquivel lo retratara, aunque lleva también la banda y Gran Cruz de la orden de Isabel la Católica, que recibió en 1833, o sea, dos años después de que Esquivel firmara el retrato. No ostenta, sin embargo, la medalla de miembro de número de la Real Academia de la Historia, que fue suya desde 1848. De todo ello se deduce que el retrato fue pintado por Esquivel en la fecha que se lee en su firma e intervenido después para añadir la valiosa condecoración recibida en 1833, pero antes de 1848, año en que ingresó en la Academia, al no lucir la característica medalla de numerario.

 
Por:
Javier Portús
Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina
Sevilla 1806 - Madrid 1857

Como ocurre con otros pintores sevillanos de su época, su biografía tiene como puntos de referencia su ciudad natal, en cuya Escuela de Bellas Artes se formó con Francisco Gutiérrez y donde le fue transmitido el culto a Murillo, y Madrid, adonde acudió en 1831 gracias a la protección del cónsul inglés en Sevilla. Al año siguiente fue nombrado académico de mérito de la Academia de San Fernando y, una vez instalado en la corte, se dedicó a abrirse camino en el mercado artístico madrileño y a introducirse en los círculos artísticos locales mediante la colaboración en la fundación de entidades culturales, el trato con escritores e incluso la redacción de crítica artística. Su interés por las artes y las letras lo convirtieron en un típico representante del Romanticismo y queda expresado en cuadros como Ventura de la Vega leyendo una obra en el Teatro del Príncipe (Museo del Romanticismo, Madrid), o Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor (Museo Nacional del Prado, Madrid). Fue uno de los fundadores del Liceo Artístico y Literario de Madrid, en 1837, y al año siguiente acudió a Sevilla para organizar el Liceo Sevillano. Allí se quedó ciego, pero la ayuda de sus amigos pintores y escritores le permitió curar su enfermedad en el extranjero, en junio de 1840; a su vuelta a Madrid, en 1841, reemprendió una brillante carrera artística que lo llevó a ser nombrado pintor de cámara dos años más tarde, y académico de número en 1847. Muestra su interés por intervenir en los sucesos artísticos locales el hecho de que en 1856, un año antes de su muerte, participara en la primera Exposición Nacional de Bellas Artes. Esquivel supo influir en el ambiente artístico madrileño a través de su magisterio directo y mediante su Tratado de anatomía pictórica, publicado por primera vez en 1848.

Fue un pintor prolífico, y aunque su catálogo incluye una amplia variedad de géneros, se especializó en los retratos. Reinas, infantas, políticos, militares, nobles, burgueses o escritores, individualmente o en grupo, constituyen sus modelos; y nos sirven para reconocer a los miembros más importantes del Romanticismo madrileño y a las clases medias y altas de la sociedad de la época. Aunque menos, también cultivó la pintura religiosa, con un estilo al principio deudor de Murillo, que fue evolucionando hacia simplicidades compositivas y cromáticas que lo acercan a los nazarenos. Otros temas que trató fueron los históricos y mitológicos. Es autor de algún cuadro costumbrista ambientado en su ciudad natal y produjo algunas obras de carácter erótico, poco frecuentes entre los demás artistas españoles de su tiempo.

Javier Portús

 
Por:
Elena Serrano García
Pedro Sainz de Andino (Alcalá de los Gazules, Cádiz 1786 - Madrid 1863)

Se licenció en Leyes en la Universidad de Sevilla y consiguió en 1806 el grado de doctor. De ideas constitucionalistas, con el regreso de Fernando VII se exilió en Francia. Volvió a España en la segunda etapa absolutista fernandina, desempeñando entonces importantes cargos.

Fue un legislador enormemente fecundo. En noviembre de 1827 escribió una carta al ministro de Hacienda, Luis López Ballesteros, ofreciéndose para la formación del Código de Comercio (1829), que redactó personalmente. Es autor, asimismo, de la Ley de Creación del Banco de San Fernando (1829), precedente del Banco de España, de su reglamento de gobierno interior (1832), de la Ley de Enjuiciamiento sobre Negocios y Causas de Comercio (1830) y de la Ley de Creación de la Bolsa de Madrid (1834). En todas sus obras de legislación mercantil subyace en Sainz de Andino la finalidad de favorecer la implantación y el desarrollo de grandes empresas mercantiles y la inversión de capitales extranjeros. Fue asesor del ministro López Ballesteros, emitiendo como tal numerosos dictámenes.

Aunque su fama le viene de la elaboración del Código de Comercio de 1829, su interés no residió únicamente en la temática mercantil, desarrollando multitud de trabajos en las áreas del derecho administrativo y penal, como la Exposición sobre la situación política del Reyno y medios para su restructuración de 1829, realizada a instancias del rey. También cabe destacar su Exposición al Rey para la creación de un ministerio de Interior y de la reunión en Hacienda de todas las rentas del Estado de octubre de 1830.

Fue ministro y fiscal del Consejo de Hacienda, honorario de la Cámara de Castilla, caballero de la orden de Carlos III y senador del reino, además de miembro de número de la Academia de la Historia y poseedor de la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Elena Serrano García

 
 
VV.AA., El Banco de España. Dos siglos de historia. 1782-1982, Madrid, Banco de España, 1982. Alfonso E. Pérez Sánchez y Julián Gállego, Banco de España. Colección de pintura, Banco de España, 1985. Miguel Artola Gallego (dir.), Enciclopedia de Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1988, vol. 4. Alfonso E. Pérez Sánchez, Julián Gállego y María José Alonso, Colección de pintura del Banco de España, Madrid, Banco de España, 1988. VV.AA., Diccionario biográfico español, Madrid, Real Academia de la Historia, 2009-2013, 67-70, XLV. Enrique Valdivieso, La pintura romántica sevillana, Sevilla, Fundación Endesa, 2011. VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 1.