Manos que dan, manos que reciben (seis tapices para el Salón de Cobradores del Banco de España)

Manos que dan, manos que reciben (seis tapices para el Salón de Cobradores del Banco de España)

  • 2025
  • Lana 100% virgen y algodón 100% Tufting Manual
  • 350 x 350 x 1,3 cm
  • Cat. T_103
  • Encargo al autor en 2025
  • Observaciones: Los tapices han sido fabricados íntegramente en España, por Alfombras y Tapices La Alpujarreña (La Zubia). Los tapices están hechos con lana 100% virgen, hilada en Castilla La Mancha. La lana procede de España, Reino Unido, Nueva Zelanda y Sudamérica. Esta lana ha sido tintada en la Comunidad Valenciana, y el proceso de tintado es tintado en madeja.
Por:
Dora García

La propuesta de seis tapices para ser instalados en el Salón de Cobradores del Banco de España responde, en primer lugar, a la demanda por parte del Banco de España de mejorar la calidad acústica de dicha sala, cuya función asignada será la de reunión y conferencia, y por tanto precisa de evitar contaminaciones sonoras tales como el eco o la reverberación que ocurren por la reflexión del sonido en las superficies arquitectónicas.

La función de los seis tapices artesanales elaborados con lana virgen es la de evitar esa reflexión y absorber la contaminación sonora. Los seis tapices instalados tienen buenas propiedades acústicas debido a su tejido (sistema tufting manual) y a los materiales utilizados (fibras naturales, lana virgen). La lana virgen es un excelente absorbente acústico gracias a su estructura fibrosa y densa, que atrapa y disipa las ondas sonoras, reduciendo la reverberación y el ruido de impacto y aéreo. La lana virgen es además un material naturalmente ignífugo, con lo cual cumple también con todos los requisitos de seguridad de los espacios públicos o semipúblicos.

En cuanto a la iconografía de los tapices, se refiere a la acción de dar y recibir, a las interacciones de la mano y un objeto o la ausencia de ese objeto, y a la metáfora de la «mano invisible» inspirada por el filósofo Adam Smith, que describe los incentivos que el mercado libre crea para personas que, actuando en interés propio, terminan, sin hacerlo a propósito, produciendo bien común en interés de todos.

Por ejemplo, en The Theory of Moral Sentiments (1759), discute un ejemplo hipotético en el cual toda la riqueza se concentra en las manos de una sola persona, que despilfarra esa riqueza (un agujero en la mano) y de ese modo, incluso a su pesar, redistribuye esa riqueza, empleando a otros. Más conocido es aún cómo se usa este concepto en The Wealth of Nations (1776), en donde Smith habla de una mano invisible (no de «la» mano invisible), según la cual cada individuo, al perseguir su propio interés, está guiado por una mano invisible que hace que ese interés propio contribuya al bienestar y eficiencia económica general. La interpretación puede hacerse a la inversa: Bishop Butler considera que la búsqueda del bien común es la mejor manera de conseguir el bien propio.

Otros comentaristas de Smith, como Noam Chomsky o John D. Bishop, argumentan la contradicción de Smith subrayando que los intereses de los que acumulan el capital y la sociedad en un sentido amplio son siempre distintos y a menudo irreconciliables, y que, antes al contrario, un mercado no regulado es nefasto para el bien común y, en un segundo momento, para los acumuladores de capital también.

En cualquier caso la imagen de la mano se asocia al capital y a los movimientos del dinero. Una mano que da y otra que recibe, una transacción, el valor que cambia de mano, el valor que se distribuye, el objeto de deseo (la moneda) que se muestra, la mano que se extiende hacia algo que desea, y que se le da.

Pero ¿es posible dar? ¿Es posible dar sin entrar inmediatamente en un círculo de intercambio que convierte el don en una deuda que hay que devolver? Esta pregunta lleva a Jacques Derrida a plantear una paradoja irresoluble en lo que parece el nivel más fundamental del sentido del don: para que el don sea recibido como don, no debe aparecer como tal, ya que su mera aparición como don lo sitúa en el ciclo del reembolso y la deuda.

Es un cuento de Charles Baudelaire, Dinero falso (1869), el que guía el análisis de Derrida. En este cuento, un amigo del poeta le da una moneda falsa a un mendigo, ganándose su agradecimiento, lo que complace a ese amigo, que es muy consciente sin embargo de que esa falsa moneda puede llevar al mendigo a la cárcel. El poeta se indigna con ese amigo que parece creer que se puede ser caritativo y a la vez hacer negocio. El desprendimiento que implica el acto de dar debe suponer una pérdida para que otro gane. Dar dinero falso no implica una pérdida.

Pero ¿no es acaso todo dinero falso? El dinero no es una cosa, sino un marcador de una relación social de crédito y deuda entre dos partes. El dinero no es valor en sí mismo, ninguna forma de dinero (como dinero) posee nunca un valor positivo intrínseco. El valor solo se crea en el acto de dar y recibir, de pedir y conceder.

De ahí las formas que aparecen en los tapices diseñados para esta propuesta, líneas trazadas a mano alzada sobre superficies monocromas, según colores deducidos de los azulejos originales del Salón de Cobradores. Son manos que dan y que reciben, que solicitan y que conceden, que muestran y que intentan alcanzar lo mostrado.

Dora García

 
Por:
BDE Banco de España
Dora García
Valladolid 1965

Dora García (Valladolid, 1965) es artista, profesora e investigadora. Vive entre Barcelona y Oslo, donde es profesora en la Academia Nacional de las Artes. Su obra se caracteriza por el uso de nuevos medios, especialmente la performance y lo audiovisual.

Como artista, trabaja sobre todo en el campo de la performance, la producción de texto en múltiples formatos y el documental experimental. Su obra a menudo aborda la relación entre comunidad e individualidad en la sociedad contemporánea e investiga posiciones marginales, rindiendo homenaje a personajes excéntricos y antihéroes. Estas figuras marginales protagonizan proyectos como The Deviant Majority (La mayoría desviada), 2010, (The Joycean Society ) 2013 o Segunda Vez, un recorrido abierto por muchos de sus trabajos anteriores que pudo verse en el Museo Nacional Reina Sofía en el 2018.

Su práctica artística se centra en la creación de situaciones interactivas que invitan al espectador a reflexionar sobre cuestiones éticamente controvertidas y la naturaleza institucional del entorno artístico.

La obra de Dora García es una invitación constante a la participación y al cuestionamiento, utilizando la fotografía, la instalación, el dibujo, el video, el sonido y la web para experimentar los límites entre la realidad y la ficción. Ha participado en numerosas exposiciones internacionales, incluyendo la Bienal de Venecia, la Bienal de Estambul y la Documenta de Kassel. Ha recibido varios premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artes Plásticas de España en 2021. Su trabajo ha sido expuesto en importantes museos y centros de arte, como el Museo Reina Sofía, la Fondation Prince Pierre de Mónaco y la Fundación Antoni Tàpies de Barcelona.

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