Florero

Florero

  • 1660-1670
  • Óleo sobre lienzo
  • 81,5 x 60,5 cm
  • Cat. P_201
  • Adquirida en 1976
Por:
Alfonso Pérez Sánchez

Se trata de dos obras características del estilo más conocido del gran pintor madrileño Juan de Arellano, a pesar de que la firma haya sido rehecha en el curso de alguna de las restauraciones a las que se has sometido a ambas piezas. Seguramente fueron concebidas como pareja; la identidad de dimensiones y el hecho de hallarse firmado solo uno de los cuadros así parecen afirmarlo.

La delicada transparencia de los vasos de cristal y el ligero tono de las flores libremente colocadas, como sacudidas por el aire en una disposición suelta y ocasional, corresponde a una fase avanzada de su producción, en torno a las décadas de 1660 o 1670.

Las flores representadas son las características de Arellano: tulipanes, narcisos, campánulas, clavelinas, anémonas gigantes y, por supuesto, rosas. El hecho de que en uno de ellos se adviertan unos pétalos de tulipán caídos, y, en ambos, buena parte de las flores se muestren muy abiertas, a punto de deshojarse, cumplido ya su instante de esplendor, presta a estos floreros — como era habitual en el siglo XVII español— un sutil toque de advertencia moral ante la fragilidad de la vida y el carácter efímero de la belleza, que las convierte casi en vanitas desprovistas del carácter macabro usual, pero igualmente admonitorias.

Comentario actualizado por Carlos Martín

Alfonso Pérez Sánchez

 
Por:
Alfonso Pérez Sánchez
Juan de Arellano
Santorcaz (Madrid) 1614 - Madrid 1676

Figura más conocida entre los pintores de flores del Siglo de Oro español y discípulo de Juan de Solís. Tras cosechar poco éxito con los cuadros de composición, se especializó en la pintura de flores, en la que alcanzó pronto gran prestigio. En este género sus primeras obras derivan de modelos flamencos (Vasos con flores y paisajes, 1652, Museo del Prado, Madrid). Más tarde se inspira en modelos italianos, sobre todo de Mario Nuzzi o de Margarita Caffi, a quienes iguala a menudo en calidad. Llegó a adquirir una evidente personalidad que influyó y determinó la labor de algunos discípulos notables como José de Arellano, su propio hijo (activo entre 1670 y 1705) y Bartolomé Pérez, su yerno. En 1983 el Museo del Prado lo incluyó en la exposición «Bodegones y flores de 1600 a Goya», en la Biblioteca Nacional de Madrid, que procuró gran éxito a su pintura. En 1998 se realizó la primera antológica del artista en la Sala de las Alhajas de Madrid.

Alfonso Pérez Sánchez

 
«Obras Maestras de la Colección del Banco de España», Museo de Bellas Artes de Santander (Santander, 1993). «Juan de Arellano 1614-1676», Sala de las Alhajas. Fundación Caja Madrid (Madrid, 1998). «Goya. His Time and the Bank of San Carlos. Paintings from the Banco de España», Board of Governors of the Federal Reserve System (Washington D.C., 1998).
Alfonso E. Pérez Sánchez y Julián Gállego, Banco de España. Colección de pintura, Madrid, Banco de España, 1985. Alfonso E. Pérez Sánchez, Julián Gállego y María José Alonso, Colección de pintura del Banco de España, Madrid, Banco de España, 1988. Francisco Calvo Serraller, Obras maestras de la Colección Banco de España, Santander, Museo de Bellas Artes de Santander y Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1993. VV.AA, Goya. His Time and the Bank of San Carlos. Paintings from the Banco de España, Madrid, Banco de España, 1998. VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 1.