Cabota

Cabota

  • 1990
  • Hierro patinado
  • 262 x 82 x 57 cm
  • Cat. E_101
  • Adquirida en 1993
Por:
Isabel Tejeda

La producción escultórica e instalativa de Miquel Navarro es fácilmente reconocible: se genera a partir de pequeñas construcciones que presentan claras analogías con la estructura de una ciudad. Cabota (1990), sin embargo, es una escultura de bulto redondo, uno de los tantos tótems que Navarro ha producido. Su forma erecta, fálica, no guarda referencias con la sexualidad, según declaraciones del artista —las citas homosexuales en su obra se encuentran de forma más evidente en su obra fotográfica, e incluso en sus primeros trabajos de pequeño formato—.

Estas estructuras totémicas suelen venir acompañadas de otros elementos, iguales entre sí, que las rodean y enfatizan la confrontación entre un poder vertical y otro horizontal, al tiempo que metaforizan la idea de sumisión. Sin embargo, en el caso de Cabota estos objetos se ven sustituidos por los observadores que rodean la pieza y que deben mirar hacia arriba para verla. Se presenta por tanto como una estructura vertical de poder que guarda concomitancias con la obra pública monumental del valenciano.

Cabota emerge desde el suelo y lo remata a modo de cabeza. Su título, de hecho, en catalán, significa «cabezona», y no solo en el sentido de una testa de gran tamaño, sino también en el de «tozudez».

Isabel Tejeda

 
Por:
Isabel Tejeda
Miquel Navarro
Mislata (València/Valencia) 1945

Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de València, ciudad en la que inició su carrera artística fundamentalmente con dibujo y pintura, aunque, con el tiempo, la escultura ganó terreno a estas dos disciplinas.

En los años sesenta, Navarro exploró las estructuras de construcción, así como la figura humana, usando el dibujo como herramienta principal. El cuerpo ha permanecido como objeto de estudio en toda su producción artística: como protagonista e iconografía evidente en los dibujos y pinturas de sus inicios o como sujeto omitido en las instalaciones escultóricas, donde la ciudad actúa a modo de cuerpo o se declara como un indicio de los habitantes que viven en ella. Se trata de una urbe que encuentra paralelismos en su ciudad de residencia, con el choque de paisajes que genera el límite entre la huerta valenciana y València. En estos espacios, creados a partir de módulos y cargados de gran contenido simbólico, operan y coexisten fuerzas como el orden, el caos, el tiempo, el movimiento, etcétera.

Miquel Navarro es Premio Nacional de Artes Plásticas (1986) y Premio Nacional de la Asociación Española de Críticos de Arte Arco’95 (1995), entre otros galardones. Desde el año 2009 es académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Entre las exposiciones que cuenta su prolijo currículum destacan las de la Galería Tassili (Oviedo, 1972); el Colegio de Arquitectos de València (1974); la Galería Juana de Aizpuru (Sevilla, 1977, 1989 y 1995); la Fundació Joan Miró (Barcelona, 1983); el Museo Reina Sofía (Madrid, 1989); el Institut Valencià d’Art Modern (València, 1990); la Galerie Moussion (París, 1992); la Orchard Gallery (Derry, Reino Unido, 1996); el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (1997); el Palazzo Medici Riccardi (Florencia, Italia, 1999); la Galería Marlborough (Madrid, 2000); la Kinderkunsthal Villa Zebra (Róterdam, Países Bajos, 2003); el Museo Guggenheim de Bilbao (2004, 2008); la Eglise Saint André-Maison de l’Urbanite (Lieja, Bélgica, 2007); o el Museo de la Ciudad de México (2008).

Isabel Tejeda

 
 
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 3.