Billete de cien pesetas
MARIANO FORTUNY Y MADRAZO  (Atribuido a)

Billete de cien pesetas

  • c. 1898
  • Óleo sobre lienzo
  • 33 x 24 cm
  • Cat. P_62
  • Adquirida en 1968
Por:
Carlos Martín

El pequeño lienzo ha sido tradicionalmente atribuido a Mariano Fortuny y Madrazo, el hijo del pintor Mariano Fortuny y Marsal que ha pasado a la historia del arte como el proteico artista que, aunque revolucionario y universalmente reconocido en los ámbitos del diseño de moda y la tecnología lumínica, nunca abandonó la pintura. En caso de poder confirmarse la autoría (algo que con la documentación disponible no ha sido posible confirmar), Billete de cien pesetas sería probablemente una obra de madurez. Así lo indican el corte abocetado y libre de la pintura, que algo tiene de apunte rápido, y sus dimensiones, coincidentes con otras de pequeño tamaño, tipo tableautin, que proliferan en su catálogo tardío. En cualquier caso, la cronología se sitúa forzosamente después de 1898, pues el billete que reproduce corresponde a la emisión del 24 de junio de ese año, que se mantuvo en circulación hasta, al menos, la siguiente emisión del 1 de mayo de 1900, con distinto diseño.

El billete plasmado en el cuadro, al igual que los de la emisión, pocos meses antes, de los de cincuenta pesetas, reproduce el busto de Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), uno de los más celebrados intelectuales de la Ilustración española, vistiendo el traje de magistrado. A la derecha se encuentra un pequeño mercurio volante con el consabido caduceo, que el pintor ha omitido en su plasmación del billete, al igual que otros tantos elementos de la impresión, para dejar solo legible la cantidad. Así como el propio objeto y el rostro del retratado parecen desvanecerse por la técnica suelta, se diría que el billete está punto de caer. Atado como un exvoto a un lazo rojo, permanece congelado en un equilibrio inestable que otorga a la obra un aire de vanitas en el que la tradicional exhortación ante la fugacidad de la vida y las riquezas se condensa en aquello que simboliza el intercambio comercial: el dinero. De manera paradójica, el padre del posible autor de la obra, Mariano Fortuny y Marsal, acabaría prestando su efigie para el anverso de un billete, en cuyo reverso se reproduce su célebre obra La vicaría. Se trata del de cinco mil pesetas, fechado por el Banco de España (según reza el propio billete) el 11 de junio de 1938, del que solo se conservan tres ejemplares, ya que no llegó a circular.

Carlos Martín

 
Por:
Roberto Díaz
Mariano Fortuny y Madrazo
Granada 1871 - Venecia 1949

Artista polifacético cuyo trabajo se desarrolló en campos tan diversos como la pintura, el grabado, el diseño industrial, la indumentaria y el diseño de tejidos, la escenografía, la luminotecnia y la fotografía, dentro de un estilo ecléctico influenciado por las culturas mediterráneas preclásicas, la Grecia clásica, el Renacimiento y las culturas orientales del norte de África y de Japón. Su padre fue el pintor orientalista Mariano Fortuny y Marsal y su madre Cecilia de Madrazo, siendo de esta forma descendiente por línea materna de la familia más influyente de la pintura española del siglo XIX. A la muerte temprana de su padre, Mariano Fortuny y Madrazo se formó en París desde 1874 junto con su tío Raimundo de Madrazo, hasta 1889, cuando se trasladó a Venecia, donde estableció su taller, primero en el palacio Martinengo y, desde 1899, en el palacio Orfei, actual museo que lleva su nombre. Su interés desde entonces lo acercó a la escenografía y las técnicas de iluminación teatral, impulsado por su pasión por las óperas de Wagner. En 1901 patentó un procedimiento de iluminación por luz indirecta denominado «Sistema Fortuny» y, en 1903, la «Cúpula Fortuny», un ciclorama situado en la parte posterior del escenario que servía como pantalla y que explotaba todas las posibilidades de la luz indirecta, que instaló en 1920 en La Scala de Milán para la representación de Parsifal. En 1906 viajó a Grecia con su mujer y colaboradora Henriette Negrín. Fue entonces cuando diseñó sus dos célebres prendas, el chal estampado Knossos y el famoso Delphos, vestido femenino a modo de túnica de seda plisada, inspirado en el chitón jónico. En 1911 creó la sociedad Mariano Fortuny para comercializar tejidos y, en 1919, la Sociedad Anónima Fortuny, introduciendo en este campo novedosos procedimientos técnicos junto con ancestrales procesos artesanales. En el campo del diseño industrial destacan sus lámparas de metal y seda, como las que diseñó para la «Exposición de trajes regionales de Madrid» en el Palacio de Bibliotecas y Museos (Madrid, 1925). Dentro de las artes plásticas destacan sus pinturas de retratos femeninos, paisajes venecianos y temas wagnerianos, en un estilo cercano al simbolismo con la obtención del color en una especie de témpera de su invención, así como su labor como grabador.

Fue premiado con Medalla de Oro en la Exposición de Múnich de 1896 y tomó parte en la de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de París de 1899, en la de Artes Decorativas de París de 1911 y en la Internacional de Milán de 1935, entre otras.

Roberto Díaz

 
«Obras Maestras de la Colección del Banco de España», Museo de Bellas Artes de Santander (Santander, 1993).
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 1.