Belmont VI

Belmont VI

  • 1982
  • Pintura de cera sobre papel
  • 122 x 167 cm
  • Cat. D_359
  • Adquirida en 2015
Por:
Yolanda Romero Gómez

El inicio de la década de 1980 marca un giro en el trabajo que venía desarrollando Soledad Sevilla en torno a las tramas geométricas desde finales de los años sesenta. Se ha de vincular el origen de este cambio a su estancia en Estados Unidos entre 1980 y 1982 para estudiar en el Massachusetts Institute of Technology y en Harvard. Allí, cuando la distancia física respecto a su propia cultura es mayor, se reencuentra con una obra clave de la historia de la pintura, Las meninas de Velázquez.

Un preludio de la serie Las meninas es el conjunto de obras sobre papel tituladas Belmont, el barrio de la ciudad de Boston en el que vivió la artista y cuya atmósfera, de tenues y variados colores, propia de la arquitectura popular del lugar, trató de captar. Sevilla introduce tanto en este grupo de dibujos, de los que el Banco conserva tres entre sus fondos, como en el lienzo Las meninas V, un componente poético y emocional que aspira a envolver al espectador y que se convertirá en característico tanto de su obra pictórica como de sus instalaciones a lo largo de su fructífera trayectoria.

Yolanda Romero Gómez

 
Por:
Roberto Díaz
Soledad Sevilla
València 1944

Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona (1960-1965) y posteriormente asistió al Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid (1969-1971). De esta época parte su obra pictórica basada en el rigor geométrico como base normativa. En 1979 obtuvo una Beca de la Fundación Juan March y entre 1980 y 1982 amplió estudios en la Universidad de Harvard en Cambridge con una Beca del Comité Conjunto de Ayuda Hispano- Norteamericano. Allí empezó a trabajar su serie Las meninas (1983), en la que emplea por vez primera la estructura en forma de retícula que se interpone al motivo, el cual desarrolla en segundo plano del cuadro, en este caso interpretando el espacio, la luz y la atmósfera de la obra de Velázquez. Posteriormente realizó la serie Alhambras (1984-1986), en la que continúa con la estructura en retícula para filtrar y fijar los juegos de luces y sombras que producen los elementos arquitectónicos del monumento nazarí sobre el lienzo. Desde entonces compagina la pintura con la instalación a modo de prolongación o proyección de lo pictórico en el espacio; en estos proyectos las luces y sombras se convierten en el eje central, como se observa en las obras realizadas mediante haces de hilo de cobre, en las que la luz crea el efecto de retícula de sus series pictóricas, jugando con la percepción sensorial y corporal del espectador. A finales de los noventa abandona la retícula para realizar una abstracción más lírica, con una clara dimensión orgánica, evocando elementos naturales, como los muros con masas vegetales de su serie Insomnios (2000-2003), o las texturas de la madera o el metal de sus últimas series, hacia una poética de lo temporal y transitorio.

Desde su primera exposición individual en la Galería Juana de Aizpuru de Sevilla en 1964, ha mostrado su obra regularmente en diversos centros, destacando exhibiciones las realizadas en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla, 1985); el Palacio de los Condes de Gabia (Granada, 1991); el Palacio de Velázquez, Museo Reina Sofía (Madrid, 1995); Koldo Mitxelena Kulturunea (Donostia/San Sebastián, 2000); el Institut Valencià d’Art Modern (València, 2001); el Palacio de Cristal, Museo Reina Sofía (Madrid, 2011-2012); y el Centro José Guerrero (Granada, 2015). Durante su trayectoria profesional ha obtenido el Premio Nacional de Artes Plásticas (1993), la Medalla al Mérito de las Bellas Artes (2007) y la Medalla de la Academia de Bellas Artes de Granada (2008), entre otros reconocimientos.

Roberto Díaz

 
 
VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 3.