Alejandro Fernández de Araoz

Alejandro Fernández de Araoz

  • 1936
  • Carboncillo y clarión sobre lienzo
  • 122,5 x 112,2 cm
  • Cat. P_178
  • Encargo al autor en 1936
Por:
Julián Gállego Serrano, María José Alonso, Carlos Martín

Esta pintura, que acaso fuera más correcto calificar de dibujo por el uso del carboncillo y su aire abocetado, se distancia por completo de las técnicas habituales del retrato y, en especial, de la galería de gobernadores del Banco de España. Sobre una preparación de tonos sepia, Zuloaga ha dibujado al carbón la figura del modelo, realzando el relieve con golpes de clarión y arrancando trozos de la imprimación, dejando asomar el fondo de la tela. El tipo de retrato, muy propio del pintor vasco, presenta al modelo en medio del paisaje, aunque acompañado de libros, bajo un cielo aborrascado (se puede recordar, en un sentido similar, el retrato de Manuel de Falla, en la Biblioteca Española de París), con todo el significado que cobra la tierra española en el contexto del regeneracionismo al que se suele vincular a Zuloaga. Pero en esta ocasión Zuloaga ha prescindido de la ayuda que representa el efectista empleo del óleo a grandes pinceladas y se ha limitado a una técnica seca, de carbón y tiza, sin por ello restar capacidad expresiva a la obra. Al colocar al personaje en ese lugar despejado, donde la tierra con su vegetación no ocupa más que el ángulo inferior derecho, y rodear su cabeza de nubarrones, le presta el aire casi cósmico de su particular expresionismo. El aspecto tranquilo y levemente irónico de Alejandro Fernández de Araoz, gobernador del Banco de España en 1935 y más tarde consejero del mismo, contrasta con ese intencional patetismo del entorno en que parece asentarse cómodamente.

 
Por:
Julián Gállego Serrano, María José Alonso , Carlos Martín
Ignacio Zuloaga y Zabaleta
Eibar, Gipuzkoa 1870 - Madrid 1945

Nacido en una familia dedicada a las artes aplicadas (su tío Daniel fue uno de los mejores ceramistas de su tiempo), desde la infancia mostró vocación por la pintura, renunciando a los estudios de Ingeniería de Minas hacia los que pretendía llevarlo su padre, Plácido Zuloaga. Se trasladó a Madrid, donde se dedicó a copiar a los maestros del Museo del Prado, y expuso por vez primera en la Nacional de 1887. Más tarde viajó a Roma y a París, donde al parecer recibió lecciones de Henri Gervex y donde trabó amistad con los artistas catalanes del grupo modernista, en especial Ramón Casas y Santiago Rusiñol; también fue amigo de Paul Gauguin, Eugène Carrière y el nabi Émile Bernard y expuso en la Galerie Le Barc de Bouteville.

Marchó a Sevilla en 1893, atraído por el ambiente aflamencado de toreros y chulas, e incluso, al parecer, llegó a torear. En 1898 descubrió el encanto austero de Castilla, instalándose en casa de su tío Daniel, en Segovia. El retrato de su tío y sus primas alcanzó el éxito en el Salon de la Nationale de París, ciudad donde se casó, en 1899, con Valentine Dethomas. Tras su viaje de novios, repartió su residencia entre París, Madrid y Segovia. En París causó mala impresión la decisión del jurado de la participación española de rechazar su obra Víspera de la corrida (1898); los premios de la Universal irán a Sorolla. Pese a ello, siguió su carrera de pintor internacional, con exposiciones en París, Dresde, Düsseldorf, Nueva York, Viena, Budapest, Múnich o Ámsterdam, entre otras ciudades. Con motivo de la guerra europea volvió a España y se instaló en una casona de Zumaia (acaso similar a la de la aguada de la Colección Banco de España, localizada en Biarritz, de 1900), que va convirtiendo en museo con obras del Greco o Goya, entre otros.

Logró la medalla de pintura de la Bienal de Venecia en 1940. Su estilo, fuerte y personal, combina el ejemplo de los grandes maestros del barroco español, desde el Greco hasta Velázquez, especialmente Ribera, con el enérgico desplante de Goya. Es, a la vez, naturalista y expresionista y su España, brava y negra, corresponde a la descubierta por la Generación del 98, de la que fue pintor. Sus retratos (Azorín, Falla, Belmonte, Domingo Ortega, Balenciaga, etcétera), son de un vigor excepcional, mientras que en el ámbito del paisaje destacó por aportar un nuevo impulso a las visiones de la tierra castellana y septentrional, del que es un ejemplo interesante la abocetada Vista de Madrid de la Colección Banco de España, o su estudio de una casa vernácula vasca en la citada aguada Casona.

Tradicionalmente, la obra de Zuloaga se ha asociado al mito de la España negra, en oposición a la España blanca, más cosmopolita, de Sorolla. Pero la historiografía reciente está recuperando a un Zuloaga más internacional, así como analizando su contacto y absorción de corrientes más allá de las habitualmente citadas. Muestra de ello es la exposición que en 2017 le dedicó la Fundación Mapfre Recoletos, en la que revisa la etapa del artista en el París de la Belle Époque. Excelente ejemplo de esa mirada cosmopolita son los dos retratos debidos a Zuloaga que integran Colección Banco de España.

 
Por:
Paloma Gómez Pastor
Alejandro Fernández de Araoz y de la Devesa (Medina del Campo, Valladolid 1884 - Madrid 1970)
Gobernador del Banco de España 1935

Procedente de una familia burguesa y liberal, estudió leyes en Madrid y obtuvo la plaza de abogado del Estado en 1916. Su carrera política comenzó en las elecciones parlamentarias de 1923, en las que resultó electo diputado liberal-albista. En 1935 fue designado gobernador del Banco de España, sucediendo en el cargo a su amigo y compañero de promoción Alfredo de Zavala y Lafora, que pasó a ocupar la cartera de Hacienda en el Gobierno de Lerroux. A pesar de su participación política, su vida estuvo centrada en la actividad empresarial.

En 1933 contrajo matrimonio con Carmen Marañón, hija del doctor Marañón. Como hombre liberal de actitud e ideas, congenió bien con su entorno; en la práctica inspiró y dirigió la vida económica de Marañón, a él se debe que Espasa Calpe se convirtiera en la editora de toda su obra médica y literaria. Como administrador general de Almacenes Generales de Papel, filial de Papelera Española, fomentó el intercambio comercial con los países escandinavos, y consiguió que, en los años de la autarquía, la industria papelera española pudiera abastecerse de materia prima, facilitando la edición de libros; creó la Editorial Peninsular con la finalidad de editar los libros de arte de Francisco Javier Sánchez Cantón, director del Museo del Prado (1950- 1958), a quien le unía una estrecha amistad.

En el mundo de la empresa, destaca, entre otros aspectos, su actuación como presidente de la Sociedad General Azucarera de España (1935-1970), cuyos valores llegaron a adquirir prestigio en Bolsa, y como consejero de Tabacalera Española (1952-1970). Fue miembro del Consejo General del Banco de España desde 1954 hasta su nacionalización en 1961, y de 1962 a 1968.

Paloma Gómez Pastor

 
«El Banco de España. Dos siglos de historia (1782-1982)», Banco de España (Madrid, 1982). «De Goya a nuestros días. Miradas a la Colección Banco de España», Musée Mohammed VI d'Art Moderne et Contemporain (Rabat, 2017-2018).
VV.AA., El Banco de España. Dos siglos de historia. 1782-1982, Madrid, Banco de España, 1982. Alfonso E. Pérez Sánchez y Julián Gállego, Banco de España. Colección de pintura, Madrid, Banco de España, 1985. Alfonso E. Pérez Sánchez, Julián Gállego y María José Alonso, Colección de pintura del Banco de España, Madrid, Banco de España, 1988. Yolanda Romero e Isabel Tejeda, De Goya a nuestros días. Miradas a la Colección Banco de España, Madrid y Rabat, AECID y FMN, 2017. VV.AA., Colección Banco de España. Catálogo razonado, Madrid, Banco de España, 2019, vol. 1.